InicioActualidadEl misterio de los 200 ventiladores pulmonares donados por México a Cuba

El misterio de los 200 ventiladores pulmonares donados por México a Cuba

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt) ha reportado que Cuba recibió en el pasado 2020 un cargamento de 200 ventiladores en calidad de donación, pero la Cancillería mexicana negó haber recibido tal envío y el Gobierno de La Habana no se ha pronunciado.

La revista mexicana Emeequis investigó sobre los retrasos y sobrecostos provocados por la producción de los «ventiladores de la 4T» («Cuarta Transformación», eufemismo de la administración del presidente López Obrador), enviados específicamente a tratar a pacientes positivos a la COVID-19 con insuficiencia respiratoria.

David Mendiola, funcionario de la Unidad de Articulación Sectorial y Regional del Conacyt, notificó sobre la donación de los ventiladores (150 del modelo Ehécatl y 50 del modelo Gätsi) el 19 de octubre de 2021.

La Cancillería informó que al cierre del pasado 22 de octubre, no se tenía «registro o documento alguno en los términos requeridos, ni registro de presupuesto derogado». Se precisó que sí se cuenta con un acuerdo, firmado por el Subcomité de Ayuda Humanitaria, en el que consta que una empresa mexicana adquirió 8 ventiladores para donarlos a la isla caribeña (y a Antigua y Barbuda, Belice, República Dominicana y Santa Lucía) a través de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

El medio hizo hincapié en que la prensa oficialista cubana nunca publicitó la llegada de tal envío, pero esta sí agradeció públicamente el donativo de un total de 180 ventiladores de procedencia italiana y china, y de demás cargas con insumos médicos. Mientras, el Gobierno mexicano se encuentra tratando de lidiar con las muchas acusaciones de malversación por sobrecostos de un 88% y atrasos de 18 meses de entrega.

Según el Conacyt, 29 hospitales mexicanos recibieron ventiladores del tipo, pero solo sirven para emergencias. El primer lote de 700 aparatos producido en México, con tecnología totalmente nacional y con base en un modelo patentado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), debían estar listos para el 15 de mayo del 2020 (para un costo de producción de 137.000 pesos mexicanos por unidad). No obstante, la producción no tuvo autorización para comenzar, por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), hasta el mes de diciembre.

Una empresa estatal asumiría la fabricación del Ehécatl 4T (por 257.460 pesos mexicanos por unidad, un precio 87,9% mayor de lo anunciado) y la privada Dydetec asumiría Gätsi (por 342.638 pesos mexicanos, un valor 20% mayor).
La prensa nacional reportó que la fecha límite para entregar los equipos era el 8 de noviembre de 2021, y además de los retrasos en producción, las cifras entre totales y desgloses estaban descuadradas y las patentes no constaban con registro de tecnología, creación o desarrollo autorizado.

Por otra parte, polémicas de este tipo han aflorado recientemente por las sospechas de negocios mal ejecutados entre el Gobierno cubano y su homólogo mexicano, puesto que este último ofreció 1.000 plazas para que sus recién graduados continuaran su formación en el extranjero, pero, llegado el momento de la verdad, la única posibilidad existente apuntaba a recibir cursos de postgrado en Cuba, gracias a lo que se hallan 172 ciudadanos de la nación azteca estudiando su especialidad actualmente en la isla. Los graduados que llegaron a renunciar a una plaza de formación en su país, se vieron entre la espada y la pared, obligados a elegir entre aceptar la beca cubana o esperar otro año para ocupar un puesto de postgrado en México.

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