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Denuncian al Gobierno cubano por la explotación de marinos en cruceros de lujo internacionales

El miércoles, la ONG Prisoners Defenders (con el apoyo de Human Rights Watch) acusó, entre otros, al gigante de los cruceros vacacionales, MSC Cruceros, de aprovecharse estar utilizando trabajadores cubanos en condiciones de semiesclavitud.

Dicen que tienen pruebas que han sido presentadas ante la Corte Penal Internacional.

Javier Larrondo, director de Prisoners Defenders dice: “Tenemos muchas pruebas. Estos documentos detallan las pésimas condiciones de los trabajadores cubanos en el exterior. Por ejemplo, la confiscación de sus bienes (incluidos los documentos) y la prohibición de regresar a Cuba durante ocho años, alejando a estos trabajadores de sus hijos pequeños, si abandonan sus trabajos o no regresan a Cuba al término de sus contratos. Pero también tenemos la legislación cubana (que así lo confirma). También tenemos certificados de trabajo de Selecmar que presta trabajadores cubanos (como fuerza humana) para cruceros de lujo y retiene el 80% del salario de los trabajadores y (también tenemos) certificados del Ministerio del Interior de Cuba que prueban estas alegaciones. Todo esto lo ratifican más de 1111 denuncias”.

Algunos medios de prensa ha intentado llamar la atención de MSC sobre las acusaciones, pero hasta ahora no han recibido una respuesta.

La venta de servicios por parte de las llamadas ‘misiones internacionales’ de Cuba, incluye servicios médicos y de salud, pero también la provisión de tripulaciones de vela.

Gran parte del dinero obtenido, sin embargo, no va a parar a los trabajadores, sino al gobierno cubano.

Según una de las vicepresidentas del Parlamento Europeo, Dita Charanzova, este escándalo no se puede tolerar en Europa: “La Unión Europea tiene un acuerdo marco con Cuba y en realidad fue el Parlamento Europeo el que tuvo una condición durante el proceso de ratificación de este acuerdo. , que era una fuerte cláusula de derechos humanos. Creo que realmente ahora es el momento de implementar y hacer cumplir adecuadamente este acuerdo. Y creo que estos casos demuestran la urgencia de que la Unión Europea prohíba el trabajo forzoso”.

Si bien algunas de estas denominadas misiones se amparan en Convenios internacionales, según la denuncia ahora presentada, otros muchos miles de trabajadores no, «como la venta de camareros para cruceros de lujo donde Cuba extrae el 80% del salario base de los trabajadores empleados en terceras empresas, pero Cuba las sigue denominando internamente “misión”». Y como tal las trata, pues quien abandona su servicio en el barco, cumple el mismo castigo: el exilio forzoso.

Cuba, país de tradición marinera, formó una inmensa plantilla de marinos que durante décadas trabajaron para las empresas estatales cubanas y algunas extranjeras, que pagaban los salarios al régimen. Con la desaparición de la URSS y de sus subvenciones, muchos astilleros cubanos fueron a la quiebra, y había por tanto que colocar a esa inmensa mano de obra ahora varada. Para ello se crearon varias empresas que funcionan como agencias de contratación. Una de ellas es Selecmar, que se ocupa de formar y reclutar profesionales para luego colocarlos en grandes empresas navieras. Una de ellas es MSC Cruceros, una filial de MSC Group, con sede en Ginebra, que cuenta con la mayor compañía del mundo en transporte de mercancías y una de las más importantes en el sector de los cruceros de lujo.

Selecmar, fundada en 1995 por el Estado cubano, está especializada en la «selección, entrenamiento y contratación de personal calificado» relacionado con los servicios a bordo de cruceros, ferries y otros buques de pasaje; así como «en la contratación de oficiales de cubierta y máquina y personal subalterno para todo tipo de buque mercante», según explica en su página web. En el mismo texto, la compañía asegura respetar «los acuerdos sindicales de nuestros clientes en cuanto al ámbito salarial, condiciones de trabajo y tráfico que realiza el buque, tipo de buque y otros». Y agrega que «los niveles básicos para conformar nuestra tabla de salarios son los establecidos por la OIT (Organización Internacional del Trabajo)». Lo que no explica es cómo reparte ese salario.

Además del económico, otro abuso que discrimina a los marinos cubanos respecto a sus compañeros de trabajo, por imposición del régimen, es la libertad de movimientos cuando el barco atraca en algún puerto. En el momento de subir al barco «te retiran el pasaporte, y para bajar en las paradas nos dan una tarjeta de la compañía». El motivo: evitar que abandonen la misión y el país.

Este control no ha impedido, sin embargo, que se produzcan «deserciones», como las califica el régimen cubano, por parte de los trabajadores cubanos. Algunos las abandonan porque no soportan las condiciones de trabajo; otros porque al salir de la isla y trabajar durante meses abordo de estos barcos, desembarcando en puertos de Italia, Francia o España, ven las diferentes libertades que tienen.

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