Comerse una manzana en Cuba sigue siendo un lujo

Redacción

Comerse una manzana en Cuba sigue siendo un lujo

Los cubanos ansían poder saborear las exquisitas frutas que no se dan en el país. Estos alimentos de la naturaleza, al ser muy populares en todo el mundo, provocan anhelos de cabo a rabo entre los pobladores de la mayor de las Antillas.

Quizás sea la manzana la más añorada por los cubanos. A pesar que los relatos bíblicos no detallan el tipo de fruta que causó revuelo entre Adán y Eva, el criterio popular asegura que precisamente fue una manzana el motivo del pecado.

No son muchos los cubanos que no se emocionan al verla y que les surge el deseo de pegarle una buena mordida. Sin embargo, por sus altos precios, al menos en Cuba en el 2022 sigue siendo un fruto prohibido.

No es necesario esperar a fin de año para comprar manzanas en La Habana. En cualquier época del año se les puede ver. Eso sí, hay que aguantarse con el precio.

Como mismo sucede con casi todo en la Isla, en ocasiones se pierden. Hay momentos en los que se puede comprar arroz, frijoles, aceite o detergente sin mayores complicaciones… luego se esfuman de un momento a otro sin mayor explicación.

La inestabilidad en los suministros trae consigo acaparamientos. Con lo cual, y ya acostumbrados a la escasez, los cubanos cargan siempre con la esperanza de que llegue algún barco con cargamento suficiente para paliar la demanda.

De cualquier forma, la manzana es un lujo en Cuba. Su precio en las tiendas en MLC oscila entre los 0.35 y 0.45 USD. Sin embargo, en el mercado informal no se bajan de 80 pesos cubanos y, en tiempos navideños, se incrementarán aún más.

Como muchas otras cosas en Cuba, un país en el que todo funciona al revés, no son pocas las veces en que resulta más fácil comprar una manzana que otras frutas del patio. Los mangos, las guayabas, los mameyes, simplemente desaparecen de un día para otro sin dejar rastro. Curiosamente, es más cara una caja de jugo de naranja o mango elaborado en Cuba, que una importada de pera, melocotón o manzana.

Los revendedores compran las manzanas por cantidades, para después ofertarlas a 75 u 80 pesos cubanos cada una, en las puertas de espectáculos públicos, parques infantiles o calzadas concurridas. Debido a su carencia crónica, el paladar de algunos niños se ha adaptado más a las manzanas que a las frutas cubanas.