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El Gobierno cubano apoya la invasión de Rusia a Ucrania, pero se está sintiendo el peso de la guerra en sus arcas y tienen que aguantar callados

La invasión rusa a Ucrania está empeorando la crisis económica en Cuba, a medida que aumentan los costos de importación de la mayoría de los productos, según expertos en economía y empresarios con inversiones en la isla.

Los precios de las importaciones vitales, incluidos el combustible y los granos, se han disparado entre un 25 y un 40 por ciento este año, ejerciendo una nueva presión sobre un gobierno crónicamente escaso de dólares, dijeron los empresarios, que incluyen a tres extranjeros con años de trabajo en empresas conjuntas en la mayor de las Antillas.

“El Gobierno cubano está sintiendo el dolor, al igual que la población en general y el sector naciente de empresarios privados cubanos. Las cosas se ven muy difíciles para Cuba en el corto y mediano plazo”, dijo el abogado canadiense Gregory Biniowsky, quien ha sido consultor de negocios e inversiones en Cuba durante décadas.

El empresario cubano, quien al igual que sus pares extranjeros pidió el anonimato, dijo que las empresas estatales ya estaban trabajando en condiciones difíciles antes de que Rusia, aliada de La Habana desde hace mucho tiempo, atacara Ucrania en febrero y que esas condiciones se estaban deteriorando.

Los expertos esperan que la cantidad de inmigrantes cubanos continúe aumentando a medida que la administración Biden se prepara para levantar el Título 42, una regla de salud pública que ha permitido a las autoridades estadounidenses expulsar a los inmigrantes que buscan asilo.

Cuba culpa en gran medida a Estados Unidos por el aumento de la migración y dice que las sanciones económicas en curso, así como el cierre de la sección consular de la embajada en La Habana, alientan a los cubanos a buscar formas alternativas de migración.

Cuba se encuentra en medio de una grave crisis económica, con escasez de alimentos y medicinas, así como una inflación galopante. Las sanciones estadounidenses, endurecidas bajo el expresidente Donald Trump, agravaron la economía de Cuba. La pandemia también golpeó duramente a la isla: Cuba cerró sus fronteras durante ocho meses y ha tenido problemas para impulsar el turismo desde la reapertura, aunque ha recibido elogios por contener la propagación del virus y por desarrollar sus vacunas.

La terrible situación económica provocó protestas en toda la isla en julio, seguidas de una fuerte represión y juicios masivos con severas sentencias de prisión para algunos de los manifestantes.

Como en años pasados, muchos de los cubanos que se van son jóvenes, lo que preocupa a muchos sobre la demografía de la isla. El tamaño de la población está disminuyendo, mientras que el porcentaje de personas mayores está creciendo. En Florida, la ola de migración inyecta nueva vida a la cultura ya establecida de Miami y seguirá dando forma a la política en los años venideros.

A pesar de esto, el Gobierno cubano mantiene su apoyo a la invasión rusa, manifestando abiertamente su apoyo al Kremlin.

Desde La Habana, diplomáticos ucranianos han intentado ganarse el respaldo del régimen, para que este cambie su política y repudie a Rusia, para lo cual llegaron a sostener al menos dos encuentros con funcionarios cubanos en los que estos jugaban su carta benevolente para luego, públicamente, sostener su respaldo a Putin

Más de 48 horas después del ataque a Ucrania, Cuba se pronunció al respecto. Según el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores (Minrex), el responsable de la situación en Ucrania es Estados Unidos, el que, en su «empeño» de «continuar la progresiva expasión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia, ha conducido a un escenario, con implicaciones de alcance impredecible, que se pudo evitar». Por tanto, se trata de «justos reclamos» de Rusia, país que, «tiene derecho a defenderse».

Aunque ambiguo y cínico, no sosprendió el mensaje del régimen cubano. Antes de este pronunciamiento, en la prensa oficial también se favorecían las narrativas del Kremlin. A fines de enero, Vladímir Putin y Miguel Díaz-Canel sostuvieron conversación telefónica en la que expresaron su voluntad de profundizar «la cooperación estratégica» y «fortalecer las relaciones bilaterales», así como acordaron «intensificar los contactos en diversos niveles con el objetivo de ampliar la cooperación en comercio, economía e inversión». La llamada se produjo a pocos días de que el viceministro ruso de Exteriores, Serguei Riabkov, declarara que no descartaba un despliegue militar en Cuba y Venezuela como respuesta a la política de EE.UU. en Ucrania.

Un mes más tarde y en menos de una semana, Cuba recibió la visita de dos delegaciones rusas de alto nivel. Primero, el 18 de febrero, el vice primer ministro ruso, Yuri Borisov, y luego, justo el día antes del ataque a Ucrania, el presidente de la Duma (cámara baja de la Asamblea Federal de Rusia), Viacheslav Volodin. Sobre este último encuentro, el Minrex notificó que el gobernante cubano «expresó su solidaridad a la Federación de Rusia ante la imposición de sanciones y la expansión de la OTAN hacia las fronteras de ese país».

Reestructuración de la deuda

Apenas un día antes, la Duma había anunciado la reestructuración de la deuda de Cuba, de un valor de 2.300 millones de dólares, contraída entre 2006 y 2019; el acuerdo favorece a La Habana con una prórroga del pago de la deuda hasta 2027. Desde principios de 2020 Cuba había dejado de emitir sus pagos, por lo que había incrementado su deuda, justamente cuando el país atraviesa por la peor crisis económica en más de 25 años, y también una de las más graves de su historia.

Pese a que el turismo cubano -una de las principales fuentes de ingreso de la economía- se ha visto casi paralizado durante pandemia, Rusia ha sido de los pocos países que, pese a la situación sanitaria, ha constituido uno de los principales emisores de turistas a la isla. En 2021, cuando el turismo padecía un descenso del 67% respecto al 2020, el turismo ruso representó alrededor del 40% del total. Los datos proporcionados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) permiten conocer además que, respecto al 2020, en 2021 el turismo ruso aumentó un 97%.

Del mismo modo, resalta la ayuda humanitaria enviada por Rusia a Cuba: unas 83 toneladas en lo que va de año, que se suman a las más de 200 enviadas durante el 2021.

Cuando el régimen cubano fue repudiado internacionalmente por la represión a las protestas del 11 de julio de 2021, el Kremlin fue de los pocos que mantuvo su respaldo a La Habana: criticó las sanciones de Estados Unidos a funcionarios cubanos, alegó que lo sucedido de trataba de «medidas necesarias para restablecer el orden público», y consideró «inaceptable» cualquier injerencia externa en los asuntos internos del país.

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