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La Carreta, uno de los restaurantes más populares del Vedado, se encuentra en ruina total

Entre los años 1960 y 1980 uno de los restaurantes más populares del Vedado habanero fue La Carreta por su ubicación discreta y su ambiente acogedor. Generaciones de cubanos cenaron en algún momento de sus vidas en el emblemático lugar de 21 y K antes de cruzar la calle para disfrutar de una ensalada en Coppelia.

Su fundador fue un polaco que vivía en el mismo edificio y que lo nombró como Restaurant Vienés. Cuando el gobierno cubano lo nacionalizó realizó una gran reforma, le dio un aspecto campestre y lo renombró como La Carreta. Entonces se convirtió en un verdadero “ranchón” en el corazón del Vedado que convivía en perfecta armonía con los vecinos del inmueble donde se encuentra enclavado.

Todo ha cambiado hoy. La Carreta se encuentra totalmente abandonada y en estado ruinoso. Su propietario la Empresa de Restaurantes de Lujo no muestra el más mínimo interés en reabrirlo y el gobierno local de Plaza de la Revolución no toma cartas en el asunto. Un restaurante que llegó a ser icónico en La Habana es merecedor de mejor suerte.

Su rueda es de las pocas cosas que permanece como símbolo en su fachada

 

Sólo una persona, Lázaro Beltrán, quien se sienta en una silla desvencijada a la puerta de La Carreta se encarga de cuidar el local y los muebles desbaratados que aún se encuentran dentro.

Lázaro trabaja en La Carreta desde hace 21 años. Cuando cerraron el restaurante quedó como custodio y desde entonces casi vive en el lugar, al que ha llevado un televisor y algunos enseres domésticos.

Cuenta que el deterioro ha llegó a un punto crítico hace dos años debido a la falta de mantenimiento y el desinterés de la empresa propietaria. Cuando un cliente resultó herido por un pedazo de techo que le cayó en la cabeza decidieron cerrar el restaurante, cerrando por completo el círculo de desidia y destrucción.

En La Carreta ya no queda ni el piso, lo levantaron hace años y el techo es de color verde por el moho. Cada vez que llueve se filtra todo el local, por el que pululan a su libre albedrío mosquitos, cucarachas y ratones.

La Carreta se encuentra totalmente abandonada y en estado ruinoso.

Esa ha sido la gota que ha colmado la paciencia de los vecinos del edificio que ocupa La Carreta.

Ya desde antes la convivencia era difícil. La expansión por décadas del restaurante a partir del primitivo ranchón fue restando espacios a los vecinos. “Cuando ponían los aires acondicionados en la década del 70 parecía que estábamos dentro de una máquina de demolición”, recuerda Margarita una de las residentes en el edificio.

Fue entonces que aparecieron las primeras grietas en la estructura del inmueble. Siempre les han prometido que las repararían pero nunca lo han hecho. Pasaron 40 años y estas se volvieron más numerosas y profundas. Cuando Restaurantes de Lujo advirtió que representaban un peligro para La Carreta, envió una brigada para reparar sólo esta última; lo que los vecinos del edificio juzgaron como un insulto a la vez que un disparate. Igual no hicieron nada.

Un restaurante que llegó a ser icónico en La Habana es merecedor de mejor suerte.

Lo último que “supieron” los vecinos fue que La Carreta iba a ser demolida, lo que despertó su alarma de inmediato, pues con lo precisas y delicadas que son las brigadas de demolición en Cuba, en cuanto entren a tumbar el restaurante tumban también el edificio.

Un funcionario local de Plaza de la Revolución se limitó a decirles que “el asunto de La Carreta” estaba en manos del Gobierno y que en el primer trimestre de 2018 “se resolvería el problema”… Estamos a mediados del 2020 y, como se ha hecho habitual en los últimos 60, nada se ha hecho.