InicioActualidadTribunal Supremo ratifica la vigencia de la pena de muerte en Cuba

Tribunal Supremo ratifica la vigencia de la pena de muerte en Cuba

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) evitó debatir una propuesta de la diputada por Holguín, María Yi Reina, con respecto a la abolición de la pena de muerte en Cuba, incluida en el Código Penal aprobado este fin de semana, en sesión extraordinaria, en La Habana.

Reina expresó su desacuerdo con la pena de muerte en la Isla, argumentando que «una persona solo puede perder su vida por causas naturales» y aseguró que cree en la «posibilidad del cambio y la oportunidad de una vida transformada”.

Sin embargo, el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, justificó la mencionada sentencia señalando que es una «necesidad» de defensa de la sociedad y nuestro país, que no se aplica desde hace más de 20 años, y se mostró esperanzado en que no haya que aplicarla en mucho tiempo. Ninguno de los presentes pidió la palabra para pronunciarse sobre el tema.

En el Código Penal, aprobado este domingo en sesión extraordinaria de la ANPP, aparecen tipificados 24 delitos castigados con pena de muerte; 14 tipificados como delitos contra la seguridad del Estado, ocho específicos de terrorismo, uno contra la salud pública (drogas) y el asesinato.

El mes pasado, las autoridades cubanas condicionaron la eliminación de la pena de muerte a las relaciones con Estados Unidos, al presentar un informe ante la Convención contra la Tortura, celebrada por Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.

El gobierno cubano estableció una moratoria en la aplicación de la pena de muerte, tras los fusilamientos de los jóvenes Lorenzo Enrique Copello, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac, tras ser condenados por el secuestro de una de las embarcaciones conocidas como la Lanchita de Regla, que transporta pasajeros hacia y desde el pueblo ultramarino de igual nombre, atravesando la bahía de La Habana.

La ejecución de los tres jóvenes cubanos se produjo tras una seria advertencia del entonces presidente norteamericano George W. Bush a Fidel Castro Ruz de que una avalancha migratoria sería considerada y respondida como «un acto de guerra».