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El Miño, una empresa cubana de excelencia confiscada y destruida por Fidel Castro

El chorizo siempre estuvo presente en la cultura gastronómica de Cuba. A principios del siglo pasado, eran célebres los llamados ‘trevijanos’ de la empresa Trevijano, Armas y Cía. Pero los de mayor fama, prestigio y consumo fueron los chorizos de El Miño, de la firma Abuín López y Cía., fundada por Severino Abuín en 1925. Llegó a contar con 50 trabajadores y radicaba en Calzada de Ayestarán 361, La Habana. Abuín nació en Lugo en 1904 y emigró a Cuba en 1920. Comenzó de cajero y luego fue vendedor de una compañía importadora.

En 1925, creó su propia empresa, Chorizos El Miño. En 1947, Abuín construyó una nueva planta en La Habana y comenzó a exportar productos cárnicos a Estados Unidos. Los chorizos iban enlatados en manteca de cerdo, en latas grandes para restaurantes y tiendas y en más pequeñas para consumo del hogar.

La fachada de su edificio en la calle Ayestarán se convirtió en una gran vidriera en la que exhibía sus productos. Llamaba la atención por su pulcritud, sus enchapes de mármol y granito y sus grandes paños de vidrio.

Facha en la actualidad de la fábrica de embutidos El Miño

En 1962, el castrismo le confiscó la fábrica y él regresó a Galicia. Solo estuvo ahí un año y se marchó a los Estados Unidos para volver a empezar de cero. Se asoció con una empresa de salchichas de Nueva Jersey y, en 1969, con 65 años cumplidos, se independizó.

Construyó en la ciudad de Elizabeth su propia empresa denominada 814 Américas Inc., y siguió elaborando chorizos El Miño y otros productos al estilo español. La firma, que hoy continúa en funcionamiento, destaca en su web que produce «con el mismo orgullo, empeño, calidad y dedicación de toda una vida del señor Severino Abuín».

Cartel publicitario de El Miño

Las instalaciones que le confiscaron en La Habana son hoy sede de Cubacatering, fábrica cubana de embutidos y fiambres para consumo de pasajeros de avión. La empresa abrió otras líneas de mercado, también exitosas, con los chorizos Riojano y los salamis Higueral. Pero la marca más importante sigue siendo la gallega El Miño, por el prestigio asociado al producto.

El cartel publicitario de la empresa de Severino Abuín rezaba así: «Embutidos El Miño. Apetito y Salud. Señora: no tema a las visitas imprevistas, tenga en su nevera una lata de Embutidos El Miño. Sabrosos platos se improvisan rápidamente con los Embutidos El Miño».

Texto en colaboración con @CubaOrtografia

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