Libertad Lamarque: La novia de América que enamoró a Cuba cuando visitó La Habana (+ Fotos)

Redacción

Libertad Lamarque visitó la isla de Cuba en enero de 1946, atrayendo la atención de miles de fanáticos y convirtiéndose en un verdadero fenómeno mediático. El país le ofreció un contrato millonario y se hospedó en el prestigioso Hotel Nacional de Cuba en el elegante Vedado. Su presencia generó una gran expectación, con periodistas haciendo guardia en el vestíbulo del hotel y multitudes que la seguían a todas partes en busca de un autógrafo o simplemente para verla de cerca.

Cuba se volcó ante la llegada de la aclamada diva sudamericana. Libertad Lamarque era idolatrada por el público cubano y su popularidad alcanzó niveles extraordinarios. Sin embargo, su visita a Cuba tuvo un trasfondo más profundo. La actriz venía huyendo de una situación injusta en su país natal, Argentina. El gobierno de Juan Domingo Perón y Eva Duarte, conocida como Evita Perón, le habían prohibido trabajar en cine, radio y cualquier forma de publicidad. A pesar de ser la estrella más aclamada y vendida de Argentina, fue marginada durante dos años, creándose incluso una leyenda falsa sobre un supuesto incidente en el que Lamarque habría abofeteado a Eva durante el rodaje de una película.

El recibimiento que Libertad Lamarque tuvo en Cuba fue una muestra del amor y la admiración que el pueblo cubano sentía por ella. Además del contrato millonario que le ofrecieron, fue considerada la actriz y cantante sudamericana más importante de la época. Su talento y carisma la convertían en una verdadera leyenda, capaz de convocar multitudes en cuestión de minutos. Los cubanos la llamaban la “Novia de América” y su gira por el país fue un rotundo éxito.

Después de su estancia en Cuba, Lamarque se exilió en México en 1947, donde consolidó aún más su carrera. Protagonizó numerosas películas, incluyendo “Gran Casino” y “Soledad”, dirigida por el reconocido Luis Buñuel. Sus interpretaciones de mujeres fuertes y valientes en situaciones adversas le valieron el título de “Reina del melodrama”. Su fama trascendió fronteras y su nombre se convirtió en sinónimo de éxito y talento en toda América Latina.

A pesar de su exilio y de las dificultades que enfrentó en su vida personal y profesional, Libertad Lamarque dejó un legado imborrable en la industria del cine y la música. A lo largo de sus 76 años de carrera, participó en 65 películas y protagonizó seis telenovelas. Su filmografía abarcó desde 1930 hasta 1978, y sus películas fueron aclamadas en todo el mundo. A día de hoy, muchas de ellas son consideradas obras de culto y se proyectan en cinematecas alrededor del mundo.

Libertad Lamarque falleció en el año 2000 en su lujosa residencia en la ciudad de Miami, donde vivió durante varias décadas. Sin embargo, su legado perdura y su influencia en el cine hispano es innegable. Su talento, carisma y dedicación la convirtieron en una verdadera superestrella de todos los tiempos. Tanto por su destacada trayectoria en el cine como por su valiosa contribución a la música, Libertad Lamarque siempre será recordada como una de las grandes luminarias de América Latina.