Hay videos que uno ve en redes y se queda con la boca abierta, pero no por una vista bonita ni por un plato de comida espectacular. Esta vez fue por pura incredulidad. El influencer cubano Víctor González, mejor conocido como @victoriny_, decidió subir una joyita visual: una mansión perdida en lo alto de una montaña en Cuba. Una casa enorme, moderna, con piscina y tremendas vistas… pero completamente abandonada. Y la gente en los comentarios no tardó ni un segundo en soltar lo obvio: “Y tanta gente sin casa en Cuba”.
Lo curioso de este video es que deja más preguntas que respuestas. Víctor no quiso revelar dónde estaba ese lugar, ni dijo quién era su dueño, ni dio pistas de cómo se llega. Casi que parecía un capítulo de Misterios sin Resolver versión cubana. La mansión está ahí, en medio de la nada, atrapada en un silencio incómodo que deja claro que hay historias detrás que nunca se han contado.
En su recorrido grabó el exterior de la casa, pero entrar, imposible. Todo estaba cerrado herméticamente. Lo único que pudo hacer fue pegar el teléfono a los ventanales y grabar el interior como quien filma a escondidas. Y aun así, lo que se veía adentro daba una mezcla de nostalgia y rabia.
A juzgar por lo que se observa, esa mansión seguramente fue propiedad del Ministerio de Turismo o algún otro organismo estatal. Tenía arquitectura moderna, diseño de lujo y hasta una piscina privada que hoy es más charco pestilente que otra cosa. El jardín está tragado por la maleza, el agua de la piscina está podrida y el sistema eléctrico parece haber sido arrancado a la fuerza. Todo ese lujo convertido en cenizas por el abandono.
Este tipo de videos remueven un sentimiento muy común entre los cubanos: frustración. Porque mientras miles de familias viven hacinadas, con casas apuntaladas, techos que gotean o paredes que pueden caerles encima, existen propiedades del Estado abandonadas como si sobraran. Casas vacías, ruinas modernas, espacios desperdiciados que podrían cambiarle la vida a más de una familia.
Uno de los comentarios que más llamó la atención fue casi un chiste, pero un chiste que duele: “Están buenas las ventanas y las puertas, ahí hay 400 dólares fácil”. Y es que en Cuba, ante la escasez eterna de materiales, el mercado informal se alimenta de cualquier ventana, puerta, azulejo o tornillo que alguien encuentre en una casa abandonada.
No es raro que personas entren a estas propiedades estatales y desmonten lo que puedan vender. Interruptores, cables, pedazos de mosaico, marcos de aluminio. Todo tiene precio cuando la necesidad aprieta y las tiendas están vacías.
Lo sorprendente es que, a diferencia de otras ruinas que llevan décadas muriéndose, esta casa no parece tan antigua ni tan deteriorada como pudiera. Mantiene puertas y ventanas, aunque no las originales, lo que da la impresión de que fue abandonada hace relativamente poco. Como si algún proyecto hubiera quedado a medias y nunca se retomó.
Al final, el video de Víctor vuelve a abrir el debate eterno: cómo en Cuba conviven mansiones del pasado con una pobreza cada vez más profunda. Cómo propiedades del régimen se derrumban en silencio mientras el pueblo enfrenta una de las peores crisis de vivienda de su historia. Y cómo, a fin de cuentas, la realidad cubana siempre termina siendo un contraste que duele.