Hay historias que empiezan con una simple celebración familiar y terminan desatando un debate nacional. Eso fue justamente lo que pasó cuando una cubana, Shey Reyes, publicó en TikTok la experiencia de sacar a su mamá a cenar por su cumpleaños en plena Habana… y en pleno apagón. Ella pensaba que la noche le iba a costar 200 dólares, pero cuando llegó la cuenta, la sorpresa fue mayúscula: solo 64. Y sí, internet se volvió un hervidero.
Shey abrió su video explicando que no quería que su mamá cocinara ese día. Era su cumple, había que celebrar, ponerse bonito y dejar que otra gente se encargara de la comida. Así que reservó en un restaurante de La Habana para que la noche fuera especial. Todo normal hasta ahí, pero ya tú sabes cómo es Cuba: siempre tiene una sorpresita guardada.
Antes de salir de la casa, literal se quedaron en tinieblas. “Por supuesto que no había corriente”, contó Shey. Y para rematar, el restaurante no les quedaba precisamente a la vuelta de la esquina, así que tuvieron que pedir un carro y lanzarse a la aventura con el apagón de compañía.
El lugar lo había recomendado una amiga, y menos mal, porque tenía algo que hoy en Cuba vale más que el oro: planta eléctrica. Eso fue un alivio. Según Shey, desde que llegaron los atendieron rapidísimo, cosa rara cuando la mitad de la ciudad está a oscuras y la otra mitad está buscando dónde refugiarse del calor.
Ya sentados, vino lo rico: piñas coladas, deditos de pollo, croquetas y tostones rellenos. “Todo estaba muy rico”, dijo la muchacha, y hasta mencionó que el ambiente era perfecto para ir con la familia. O sea, la noche pintaba bien, a pesar del apagón, del carro, de la travesía y del estrés pre-cena.
A mitad de la comida, el restaurante tuvo un gesto que conquistó a todos. Le cantaron cumpleaños a la madre de Shey y le llevaron un platito de regalo con tres croqueticas. Un detalle humilde, pero que se sintió bonito. En medio de la crisis, esos gestos cuentan.
Después llegó la parte fuerte: los platos principales. La prima pidió un bodeado humilde de 10, mientras Shey fue directo a su favorito, “el uruguayo”. Y para cerrar, se mandaron un flan casero que, según ella, “era la vida misma”. Ya con eso, cualquiera se iba pensando en una cuenta de tres cifras, mínimo.
Pero no. Cuando trajeron la cuenta, la muchacha quedó fría: 64 dólares. Ni de cerca los 200 que había calculado. Para lo que comieron y el servicio recibido, dijo que estaba “más que bien”. Y ahí fue cuando TikTok explotó.
Su publicación, que ya va por miles de vistas, abrió un debate gigante. Mucha gente comentó lo inalcanzables que son esos precios para la mayoría de los cubanos, que viven con sueldos estatales que no llegan ni a 20 dólares al mes. Mientras algunos aplaudieron que la familia se diera ese gusto, otros no dejaron pasar el contraste: una cena de lujo en un país donde hay apagones constantes y una escasez que cada día se siente más fuerte.
La noche fue linda para Shey y su mamá, sí. Pero al final, su video terminó diciendo más de lo que parecía: en Cuba, hasta una cena de cumpleaños se convierte en radiografía de la crisis.







