Aparece un cadáver flotando en un riachuelo de Santiago de Cuba y el silencio oficial vuelve a imponerse

Redacción

El cuerpo sin vida de una persona fue encontrado este domingo flotando en un riachuelo del reparto Cuabita, en Santiago de Cuba, sin que hasta el momento las autoridades hayan ofrecido información oficial sobre la identidad de la víctima ni sobre las circunstancias de la muerte.

El hallazgo ocurrió en las inmediaciones del puente de la localidad y fue reportado por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien difundió imágenes y testimonios en sus redes sociales. Vecinos del lugar relataron que el cadáver flotaba boca arriba, lo que dificultó cualquier intento de identificación inmediata.

De manera preliminar, algunos residentes señalaron que podría tratarse de un hombre conocido como Juan Carlos, vecino de la zona de la ladrillera y buscado desde el día anterior. Sin embargo, esta versión no ha sido confirmada por ninguna instancia oficial, como ya es costumbre en este tipo de sucesos.

Hasta ahora se desconocen las causas del fallecimiento. No se ha informado si se trató de un ahogamiento, un accidente o un hecho violento. Tampoco se ha precisado cuánto tiempo llevaba el cuerpo en el agua. Lo único claro es la ausencia total de explicaciones.

Tras el hallazgo, decenas de personas se concentraron en el área a la espera de la llegada de las autoridades y del personal de Medicina Legal para el levantamiento del cadáver y el inicio de una investigación que, al menos públicamente, aún no existe.

El hecho ha generado inquietud entre los vecinos del reparto Cuabita, en un contexto marcado por el aumento de la inseguridad y la opacidad informativa. En redes sociales, residentes denunciaron además robos violentos recientes en establecimientos estatales cercanos, lo que ha incrementado la sensación de abandono y vulnerabilidad.

Este caso no es un hecho aislado. Apenas el viernes, otro hombre fue hallado muerto cerca del puente del poblado El Cristo, también en Santiago de Cuba. En ese episodio tampoco se esclarecieron las causas del fallecimiento ni se confirmó oficialmente la identidad de la víctima, y vecinos denunciaron que el cuerpo permaneció durante horas sin que las autoridades actuaran.

En los últimos meses, la ciudad ha sido escenario de varios hallazgos de cadáveres y muertes violentas en espacios públicos, casi todos rodeados de silencio oficial. En agosto, residentes del reparto Micro 1B encontraron restos humanos entre la maleza, un hecho que posteriormente se vinculó con una cabeza hallada en un contenedor de basura en el Micro III del centro urbano Abel Santamaría.

En todos estos casos, el patrón se repite: hechos graves, barrios conmocionados y un Estado que calla. Mientras tanto, la sensación de inseguridad crece y la vida —y la muerte— siguen ocurriendo sin respuestas en una ciudad cada vez más acostumbrada al abandono institucional.

Habilitar notificaciones OK Más adelante