Joven cubano sale a la calle con comida y lo que encuentra rompe el alma

Redacción

En medio de una Cuba golpeada por la escasez, la inflación y el abandono social, un video grabado en las calles de La Habana ha vuelto a recordarle al mundo una verdad incómoda: hay ancianos sobreviviendo literalmente con hambre. Pero también ha mostrado algo poderoso — que todavía existen cubanos que no miran hacia otro lado.

El protagonista de esta historia es Michel Duarte, un joven que decidió hacer algo tan simple como humano: comprar almuerzos y salir a repartirlos a personas mayores en situación de calle en La Habana Vieja y Centro Habana. Nada de discursos largos, nada de cámaras de televisión. Solo él, una bolsa de comida y una pregunta que pesa más que mil palabras: “¿Ya comió?”

El video, publicado en su cuenta de Instagram, rápidamente comenzó a circular entre miles de usuarios dentro y fuera de Cuba. Las imágenes son tan duras como reales: ancianos sentados en portales pidiendo dinero, rostros marcados por la necesidad, ropa gastada, miradas vacías… y uno de ellos incluso hurgando dentro de un latón de basura buscando restos para comer.

Michel no llega grabando de lejos. Se acerca, conversa, pregunta con respeto. Luego abre los envases y entrega un almuerzo completo: arroz, bistec de cerdo, viandas y un refresco frío. La reacción de los ancianos no necesita subtítulos — manos temblorosas, ojos aguados, silencios largos cargados de gratitud.

Al compartir el material, Michel escribió un mensaje directo a quienes lo siguen:
“¿Ya comió? Si cree que está pasando por un mal momento, vea este video y refléxione. Con su apoyo podemos seguir ayudando a quienes realmente lo necesitan”.

No fue solo un gesto bonito. Fue una bofetada emocional.

Porque mientras el discurso oficial sigue hablando de “resistencia”, la realidad muestra a una generación entera envejeciendo en pobreza extrema. En Cuba hoy ser anciano es casi sinónimo de vulnerabilidad: pensiones que no alcanzan, precios imposibles, escasez de alimentos básicos y familias que también luchan por sobrevivir.

Garantizar una comida diaria se ha convertido en un lujo para miles de personas mayores. Y es ahí donde entran ciudadanos como Michel, pequeños emprendedores, iglesias y proyectos independientes que están haciendo lo que el sistema no está logrando: alimentar con dignidad.

Cada plato que Michel entrega no solo llena un estómago vacío; también deja al descubierto el vacío institucional. Es solidaridad, sí, pero también denuncia silenciosa. Porque cuando un joven tiene que asumir esa responsabilidad en plena calle, algo muy grande está fallando arriba.

Las escenas no son aisladas. La mendicidad ha aumentado, los ancianos abandonados son cada vez más visibles y la pobreza ya no se puede esconder detrás de consignas.

Este video no es solo viral. Es un retrato de la Cuba real. Una Cuba donde preguntar “¿ya comió?” puede ser la diferencia entre aguantar otro día o rendirse al hambre.

Y también es un recordatorio poderoso: todavía hay cubanos que eligen ayudar incluso cuando ellos mismos también tienen poco.

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