En un momento especialmente tenso para la región, el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, volvió a sentarse con la cúpula del Comando Sur. La reunión se produce en medio de un Caribe cada vez más militarizado, una crisis profunda dentro de la isla y una migración cubana que no da señales de frenar.
El encuentro fue con el teniente general Evan L. Pettus, quien asumió recientemente el mando del Comando Sur de Estados Unidos. Según informó la Embajada estadounidense en La Habana a través de sus redes sociales, la conversación estuvo centrada en la situación de Cuba y del Caribe, una combinación que rara vez aparece en la agenda de Washington sin razones de peso.
La imagen compartida muestra a Hammer junto al alto mando militar en la sede de SOUTHCOM, en Doral, Florida. No es una foto cualquiera. El lugar, el momento y los protagonistas cargan un simbolismo político y estratégico que no pasa desapercibido para quienes siguen de cerca el tema cubano.
Aunque la embajada fue parca en detalles, el contexto dice mucho. No es la primera vez que Hammer se reúne con el Comando Sur desde que asumió como jefe de misión en La Habana, pero sí es la primera bajo un liderazgo distinto. El almirante Alvin Holsey, quien estuvo al frente durante años y se retiró recientemente tras más de 37 años de servicio, dejó una huella clara por su postura frontal contra el régimen cubano.
En reuniones anteriores, Hammer y Holsey habían abordado temas como la seguridad hemisférica, los derechos humanos y la democracia, siempre con Cuba como punto neurálgico. Para Washington, la crisis interna de la isla no es solo un problema local, sino un factor que impacta directamente en la estabilidad regional.
Holsey fue especialmente duro en sus valoraciones. Llegó a describir a Cuba como un elemento “corrosivo” en América Latina, señalando sus vínculos con potencias como Rusia, China e Irán, así como su papel indirecto en fenómenos como la migración irregular y la inseguridad en el hemisferio.
Ahora, con Evan L. Pettus al mando, el tablero se reacomoda. El nuevo jefe del Comando Sur asumió funciones en diciembre, justo cuando Estados Unidos incrementó su despliegue militar en el Caribe y reforzó operaciones contra supuestas rutas del narcotráfico. Una ofensiva que ha despertado inquietudes en varios países de la región por su alcance y su cercanía geográfica a aliados del régimen cubano, como Venezuela.
Durante su toma de posesión, Pettus dejó claro que su gestión priorizará la cooperación con aliados regionales y el enfrentamiento a desafíos de seguridad cada vez más complejos. Bajo su liderazgo, el Comando Sur supervisa un aumento de tropas y operaciones en un contexto geopolítico cada vez más tenso, donde Cuba vuelve a ocupar un lugar central en los análisis estratégicos de Estados Unidos.
Para muchos cubanos, tanto dentro como fuera de la isla, este tipo de reuniones no pasan desapercibidas. En un país marcado por apagones interminables, escasez de alimentos, represión política y un éxodo masivo sin precedentes, saber que la situación cubana se discute en los niveles más altos del aparato militar estadounidense refuerza una sensación clara: Cuba sigue siendo un punto sensible, incómodo y estratégico en la agenda regional.
Mientras la crisis interna se profundiza y la gente sigue marchándose, encuentros como este confirman que el futuro de la isla no se decide solo dentro de sus fronteras.










