Lo que empezó como una canción icónica de unidad mundial terminó convertida en una de las parodias políticas más comentadas del momento entre los cubanos. Un grupo de humoristas bien conocidos decidió darle un giro criollo a We Are the World y rebautizarla, sin pelos en la lengua, como “Donald Trump, llévate a Canel”. El resultado: risas, aplausos, polémica y miles de compartidos.
El video fue presentado por el periodista Mario J. Pentón, quien introdujo la parodia destacando algo que muchos sienten pero pocos dicen en voz alta: la necesidad de unidad entre los cubanos, aunque sea desde el humor. Con ironía fina —y no tan fina—, la canción lanza un “pedido musical” para que en Cuba ocurra algo parecido a lo sucedido recientemente en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro. Todo, claro, en clave de sátira.
La lista de participantes no es poca cosa. En el video aparecen rostros muy reconocidos del humor cubano, tanto dentro como fuera de la isla. Entre ellos están Javier Díaz, La Crema (Luis Alberto Vicet), Andy Vázquez en su popular personaje de Facundo de Vivir del cuento, Boncó Quiñongo (Conrado Cogle), Oscar el Teacher, Uchii3.3, Hugo Reyes Show, Alfredito Locura y Mayiyi. Cada uno aporta su estilo, su gesto y su frase, creando una mezcla explosiva de comedia y crítica.
El tono del video es claramente humorístico, pero el mensaje es imposible de ignorar. Entre risas, coros exagerados y gestos teatrales, la parodia deja claro el profundo cansancio de una parte importante del pueblo cubano con el gobierno de Miguel Díaz-Canel. No hay insultos directos ni discursos largos: basta la música, el sarcasmo y las caras conocidas para que el mensaje llegue.
Como era de esperarse, la reacción en redes sociales no se hizo esperar. El video se volvió viral en cuestión de horas y empezó a circular como pólvora entre cubanos de todas partes. Solo en Facebook ya supera los 56,000 likes, con miles de reproducciones adicionales en otras plataformas y una avalancha de comentarios que van desde la carcajada hasta el aplauso emocionado.
Muchos usuarios celebran la valentía de los humoristas por usar el humor como una forma de denuncia política, algo que históricamente ha sido un arma poderosa entre los cubanos. Otros destacan que, en medio de tanta escasez, apagones y frustración, reírse también es una forma de resistencia y de desahogo colectivo.
Más allá de si se está o no de acuerdo con el mensaje, la parodia demuestra algo claro: el humor sigue siendo uno de los lenguajes más efectivos para hablar de lo que duele. Y cuando se mezcla música, sátira y una realidad que ya parece una caricatura por sí sola, el resultado conecta de inmediato con la gente.
De We Are the World a “Donald Trump, llévate a Canel”, la distancia es enorme, pero el espíritu es el mismo: unir voces. Solo que esta vez no es para salvar al mundo, sino para sobrevivir —con humor— a la realidad cubana.










