Cubanos lideran solicitudes humanitarias en México, pero casi nadie recibe protección

Redacción

Aunque encabezan las estadísticas, la realidad es mucho menos alentadora de lo que parece. Los cubanos se han convertido en el grupo que más solicita protección humanitaria en México, pero solo una minoría logra obtener un estatus legal que realmente les permita rehacer su vida. El resto queda atrapado en un limbo migratorio que se alarga por meses —y a veces años— sin respuestas claras.

Datos oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM) revelan que menos del 3 % de los extranjeros que piden refugio o permisos humanitarios en México terminan recibiendo una protección efectiva. Dicho de otro modo: de cada 100 personas que solicitan ayuda, 97 quedan esperando… y esperando.

Las cifras hablan por sí solas. Entre octubre de 2024 y junio de 2025 se registraron casi 150 mil solicitudes de refugio o permisos humanitarios. Sin embargo, solo 5,191 tarjetas por razones humanitarias fueron aprobadas, según información publicada por El Universal. Una diferencia brutal entre la demanda y la respuesta del Estado mexicano.

Dentro de ese pequeño grupo que sí logró un documento, los cubanos llevan la delantera. De más de 4,000 tarjetas concedidas a migrantes del continente americano, 3,284 fueron otorgadas a ciudadanos cubanos, lo que representa más del 79 % del total. Una cifra que confirma el peso de la migración cubana en la crisis regional.

La mayoría de estos migrantes llega a México escapando de la represión política, el colapso económico y la falta de libertades en Cuba. No se trata de un viaje por gusto ni de una aventura improvisada, sino de una huida forzada por una realidad que se vuelve cada día más insostenible en la isla.

Aunque el gobierno mexicano insiste en promover una supuesta “política humanista”, la experiencia sobre el terreno es otra muy distinta. Los trámites se dilatan durante meses, y mientras tanto los solicitantes quedan sin permiso para trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos, lo que los empuja a la precariedad absoluta.

Organizaciones de derechos humanos y activistas llevan tiempo alertando sobre el colapso de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Falta personal, sobran expedientes y miles de personas terminan viviendo en albergues improvisados o directamente en la calle, especialmente en el sur del país.

Un informe de la organización Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), centrado en Ciudad Juárez, detalla un panorama aún más preocupante. Entre las violaciones más comunes que enfrentan los migrantes están las deportaciones irregulares, el hostigamiento por parte de autoridades, fallas graves en el debido proceso, pérdida de pertenencias, extorsiones y una alarmante falta de información sobre sus derechos.

Especialistas en temas migratorios advierten que los cubanos —y otros migrantes del Caribe— no solo cargan con la persecución que los obligó a salir de su país, sino también con la indiferencia institucional en México, que los deja expuestos y vulnerables.

En ciudades como Tapachula o Tijuana, cientos de cubanos siguen varados esperando entrevistas o notificaciones oficiales. En muchos casos, el proceso puede tardar más de un año, una espera que empuja a muchos a continuar su camino hacia la frontera norte en condiciones cada vez más peligrosas.

A pesar de todo, México sigue siendo un punto clave de tránsito y refugio temporal para los cubanos que intentan escapar del régimen de La Habana con la esperanza de llegar a Estados Unidos y empezar de cero.

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