El crimen que estremeció a Dallas: cubano figura entre los peores delincuentes de EE. UU.

Redacción

La noticia ha caído como un balde de agua fría, especialmente entre la comunidad cubana en Estados Unidos. Un cubano acusado de uno de los crímenes más brutales ocurridos recientemente en Dallas terminó incluido en una lista nada honrosa: la de “los peores delincuentes extranjeros ilegales” de 2025, elaborada por el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS). El informe, divulgado el 20 de enero de 2026, pone nombre y apellido a un caso que ya había estremecido a la opinión pública.

Según el comunicado oficial, el cubano Yordanis Cobos-Martínez figura entre los criminales más peligrosos sobre los que actuó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante el pasado año. El reporte destaca que, en el primer año del segundo mandato de Donald Trump, más de 670 000 inmigrantes ilegales fueron expulsados del país, incluyendo personas con historiales de asesinatos, violaciones, pedofilia, pandillas y hasta terrorismo. A eso se suma que otros dos millones optaron por irse voluntariamente.

Desde el propio DHS, el mensaje fue claro y sin rodeos. La subsecretaria Tricia McLaughlin aseguró que desde el primer día Trump “liberó a ICE” para ir tras “los peores de los peores”, insistiendo en que no se detendrán hasta que las comunidades estadounidenses estén libres del crimen asociado a inmigrantes ilegales peligrosos. Un discurso duro, pero que cobra fuerza cuando se revisan casos como este.

El informe dedica un apartado especial al caso de Cobos-Martínez, descrito como un inmigrante ilegal cubano con un largo historial delictivo. Entre sus antecedentes figuran abuso sexual infantil, robo de vehículos, encarcelamiento falso y carjacking. Pero lo que lo colocó en el centro de la atención nacional fue su arresto en Dallas por un asesinato que las propias autoridades calificaron de espeluznante.

El crimen ocurrió el 10 de septiembre de 2025 en el Downtown Suites Motel, donde trabajaba como personal de limpieza. Tras una discusión laboral, Cobos-Martínez atacó con un machete al gerente del lugar, Chandra Mouli “Bob” Nagamallaiah, de 50 años. Según documentos judiciales y reportes policiales, lo decapitó frente a su esposa y su hijo, y luego pateó la cabeza de la víctima como si fuera un balón de fútbol. Una escena que dejó marcada a la ciudad.

El cubano fue arrestado poco después, caminando por la zona con la ropa ensangrentada y el arma aún en la mano. Hoy enfrenta cargos por asesinato capital, permanece recluido en la cárcel del condado de Dallas y tiene fijada una fianza de 1,25 millones de dólares, además de una orden de detención migratoria por parte de ICE.

Los registros judiciales revelan que Cobos-Martínez, de 37 años, ya había tenido problemas serios con la justicia en varios estados. En 2023 fue condenado por asalto en California y antes había sido detenido en Florida y Houston por delitos como robo de vehículo y detención ilegal. Incluso existió un intento de deportación en enero de 2025, pero el régimen cubano se negó a recibirlo, lo que llevó a ICE a liberarlo por no existir una “probabilidad significativa” de expulsión inmediata. Meses después, ocurrió el crimen que hoy lo mantiene tras las rejas.

El informe del DHS también menciona a otros delincuentes extranjeros de alto perfil detenidos en 2025, incluyendo líderes de pandillas, terroristas y criminales vinculados a organizaciones como la MS-13 o el Tren de Aragua. Según la agencia, el 70 % de los arrestos realizados por ICE corresponden a inmigrantes ilegales con cargos criminales o condenas previas.

Mientras el caso de Yordanis Cobos-Martínez espera juicio en Texas, su nombre ya quedó grabado en uno de los listados más duros del sistema migratorio estadounidense. Un recordatorio incómodo de cómo fallas en el control migratorio pueden terminar en tragedias irreparables.

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