Lo que parecía un negocio redondo terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza —y en un arresto— para un cubano residente en el sur de la Florida. El protagonista de esta historia acabó tras las rejas luego de verse involucrado en una estafa que dejó a un mayorista local sin cientos de libras de langosta, uno de los productos más caros y codiciados del mercado de mariscos.
El caso salió a la luz gracias a un reporte del medio Local 10, que citó información del Departamento de Policía de Medley. Según las autoridades, el detenido es Denis Paredes Matos, de 32 años, vecino de Hialeah, quien habría participado directamente en la recogida de la mercancía obtenida mediante fraude.
Un cliente “fantasma” y pagos que nunca llegaron
De acuerdo con la investigación policial, la empresa afectada fue Tarpon Bay Corporation, un mayorista de mariscos ubicado en Medley. Todo comenzó cuando un supuesto cliente logró ganarse la confianza del negocio utilizando pagos con tarjetas de crédito que, en realidad, nunca se procesaron.
El primer contacto fue un hombre identificado únicamente como “Aldofo”, quien realizó un pedido inicial de 100 libras de langosta, valorado en unos 4,500 dólares. Al día siguiente, Denis Paredes Matos apareció para recoger el encargo, luego de que el comerciante asumiera que el pago había sido aprobado sin problemas.
El segundo golpe: más langosta, más dinero
Animado por el “éxito” de la primera transacción, el mismo cliente regresó con un pedido mucho más ambicioso: alrededor de 600 libras de langosta, con un valor cercano a los 15,000 dólares. Esta vez, intentó dividir el pago entre varias tarjetas de crédito, una estrategia común en este tipo de fraudes.
Aunque algunas transacciones fueron rechazadas, otras parecieron aprobarse, lo que permitió que la mercancía saliera nuevamente del local. No fue hasta el domingo cuando el banco dio la alerta definitiva: ninguno de los pagos se había concretado. En ese momento, el comerciante entendió que había sido víctima de una estafa bien montada.
El tercer intento y la trampa policial
Lejos de desaparecer, el estafador intentó repetir la jugada el lunes con otro pedido similar. Sin embargo, esta vez el dueño del negocio decidió no arriesgarse y llamó a la policía. Las autoridades montaron un operativo discreto y esperaron la llegada del mensajero.
Tal como ocurrió en las ocasiones anteriores, Paredes Matos apareció para recoger la langosta, pero esta vez no salió con cajas de mariscos, sino esposado. Fue arrestado en el lugar y trasladado para ser interrogado.
“Solo cumplía encargos”, dice el detenido
Durante el interrogatorio, el cubano aseguró que no era el cerebro del fraude. Según su versión, solo estaba cumpliendo encargos de una persona que conoció mientras trabajaba como conductor de Uber. Dijo que el hombre se llamaba Luis Ramón Díaz y que le pagarían 500 dólares por cada entrega, según recoge el informe policial citado por Local 10.
A pesar de su declaración, Paredes Matos fue acusado de participar en un esquema organizado para defraudar y enviado al Centro Correccional Turner Guilford Knight, donde permanecía detenido con una fianza de 2,500 dólares.
Un problema más: inmigración
Para complicar aún más su situación, los registros carcelarios indican que el cubano enfrenta una retención migratoria, lo que añade incertidumbre sobre su futuro legal en Estados Unidos, incluso si logra resolver el caso penal.
Hasta el momento, no existen registros oficiales de ninguna persona arrestada bajo el nombre del presunto organizador del fraude. Esto deja abiertas muchas preguntas: ¿quién fue realmente el cerebro detrás de la estafa?, ¿habrá más implicados?, ¿y cuántos negocios habrán caído en el mismo engaño?










