El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, anunció con bombo y platillo la llegada a la Isla de 50 nuevas ambulancias adquiridas por el Ministerio de Salud Pública. Según su publicación en Facebook, los vehículos estarán operativos “en los próximos días” después de que técnicos del proveedor chino MCV Comercial S.A. concluyan los trabajos de puesta en marcha.
Rodríguez Dávila destacó que se trata de vehículos modernos, según estándares internacionales, equipados con lo básico para emergencias y con capacidad para instalar equipos adicionales de diagnóstico y reanimación. Además, aseguró que son energéticamente eficientes y que contarán con mantenimiento garantizado. La marca elegida es Foton, del gigante automotriz chino BAIC, una de las mayores fábricas de vehículos comerciales en China.
Pero mientras el ministro pinta un panorama alentador, la realidad del sistema de salud cubano sigue siendo otra. La incorporación de estas ambulancias llega tras años de crisis en el transporte sanitario, donde gran parte del parque vehicular médico dependía de donaciones extranjeras. Solo el pasado diciembre, Rusia envió tres ambulancias modernas para La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba.
En la práctica, la escasez de vehículos ha obligado al personal médico y a los propios cubanos a improvisar. En noviembre de 2025, CiberCuba documentó cómo se usaban autos de ETECSA como ambulancias improvisadas, y hasta carros fúnebres para emergencias. Los retrasos prolongados, fallos mecánicos y accidentes durante traslados urgentes se han convertido en la norma, mientras el gobierno gasta miles en autobuses y autos de lujo para el turismo y otras entidades estatales.
Rodríguez Dávila admite que, con estas nuevas unidades, la demanda total del sistema de emergencias aún no se cubrirá, pero lo presenta como un “paso adelante en beneficio de la salud del pueblo”. Sin embargo, la falta de transparencia sobre la inversión total y la distribución de las ambulancias entre provincias refuerza la percepción de que estas compras están más orientadas a mostrar logros propagandísticos que a resolver la crisis sanitaria real.
En un país donde la salud pública y el transporte de emergencia colapsan por años de mala gestión, estas 50 ambulancias pueden ser un parche simbólico, pero no cambian la urgencia ni el abandono estructural que viven médicos y pacientes día tras día.










