El salario medio en Cuba alcanzó 6,830 pesos al cierre de noviembre de 2025, según datos oficiales. Un aumento del 18 % frente al año anterior, sí, pero que no alcanza ni para cubrir la escalada de precios que asfixia a millones de trabajadores.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el salario medio en el sistema empresarial fue de 7,813 pesos, mientras que en las unidades presupuestadas —hospitales, escuelas y organismos estatales— se quedó en 5,799 pesos.
Como de costumbre, los sectores que sostienen la economía con trabajo pesado y especializado reciben sueldos más altos, liderando la construcción con 13,990 pesos mensuales, seguida del suministro de electricidad, gas y agua con 12,772 pesos, y los servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler con 9,658 pesos.
Otros sectores por encima del promedio incluyen la explotación de minas y canteras (8,929 pesos), transporte y comunicaciones (8,732 pesos), intermediación financiera (7,829 pesos), industria manufacturera no azucarera (7,794 pesos) y ciencia e innovación tecnológica (7,063 pesos).
Pero los sectores esenciales para la sociedad, como salud pública y asistencia social (6,562 pesos), educación (5,495 pesos) y administración pública, defensa y seguridad social (5,710 pesos), siguen cobrando salarios que no cubren ni la canasta básica. Médicos, maestros y empleados públicos cargan con el país mientras sus bolsillos se vacían cada día.
Los trabajadores de cultura y deporte (5,063 pesos) y de comercio y reparación de efectos personales (4,656 pesos) siguen entre los peor pagados. El Gobierno habla de “recuperación económica”, pero la realidad es otra: precios de alimentos, transporte y energía se disparan mientras los salarios apenas se mueven.
En términos interanuales, la construcción lideró el aumento nominal con un 172 %, seguida por servicios empresariales con 142 %. Sin embargo, estos incrementos no se traducen en poder adquisitivo real, porque la inflación y el desabastecimiento devoran cualquier ganancia.
Mientras la propaganda oficial celebra cifras como signos de “recuperación del empleo y la producción”, el peso cubano se deprecia en el mercado informal y la brecha entre salarios y costo de vida se amplía cada mes, dejando a los trabajadores enfrentando una lucha diaria por sobrevivir en su propio país.










