Un nuevo video de Ydalgo Martínez (@ydalgotips) en Instagram muestra sin filtros la cruda realidad de los precios en Cuba a inicios de 2026. Lejos de ser un fenómeno pasajero de fin de año, los alimentos básicos siguen alcanzando cifras que muchos no pueden pagar.
“Hoy te muestro cómo están los precios en Cuba en el 2026”, dice Ydalgo mientras recorre un agro, enseñando producto por producto lo que cualquier familia cubana necesita para sobrevivir. Las cifras son impactantes: papas a 450 pesos la libra, cebolla a 380, frijoles a 500, tomates entre 200 y 300, limón a 700, y frutas que antes eran comunes, como la naranja, llegan a 1,000 pesos por libra.
El golpe más fuerte llega al final: la carne. “La carne estaba a mil pesos la libra, señores”, sentencia sin rodeos, dejando claro que esos precios reflejan la lucha diaria de millones en la isla. La compra completa que él muestra, simple y nada lujosa, le costó 10,300 pesos en moneda nacional.
Entre los comentarios, la frustración se hizo sentir. Una mujer de 75 años confesó que hace tiempo no puede comer verduras ni frutas debido a los precios. “Soy diabética y tengo presión alta, no te imaginas cómo comemos los que no tienen ni para un tomate”, escribió, acompañando su testimonio con emojis de llanto.
Otros dejaron claro que estos mercados no son accesibles para todos. Una enfermera comentó: “Todo está carísimo, yo no puedo comprar ahí”. Desde fuera de la isla, algunos reconocieron que los productos “se veían frescos”, pero coincidieron en que los precios son desorbitados frente a los sueldos locales.
Varios usuarios pidieron que se hiciera la conversión a dólares, para dimensionar el impacto real frente al salario mínimo o una jubilación. Ydalgo Martínez intervino para enfatizar que su intención es mostrar la realidad que cambia casi a diario, donde los precios suben más rápido que los bolsillos de la gente.
El video conecta con otros testimonios recientes. Apenas semanas antes, otra cubana mostró que con 4,500 pesos, el salario mensual de un médico en Cuba, apenas pudo comprar unos pocos productos básicos. Lo que cambia en enero no son los precios, sino la resignación: ya no se trata de compras navideñas, sino de un sistema donde un solo viaje al mercado puede duplicar el salario mensual.
La pregunta final de Ydalgo resuena como un grito colectivo: “¿Está barato o caro?”. Para millones de cubanos, la respuesta es clara: comer en Cuba hoy, incluso lo más básico, es una carrera imposible contra la inflación y la caída del poder adquisitivo.










