Tiros en la noche: así fue el asalto armado que estremeció a Santo Domingo, Villa Clara

Redacción

La noche en Santo Domingo, Villa Clara, dejó de ser tranquila hace rato, pero lo ocurrido el pasado miércoles 14 de enero terminó de encender las alarmas. Un violento asalto a mano armada, con disparos incluidos, puso en vilo a vecinos de la zona y volvió a dejar claro que la inseguridad ya no es un rumor: es una realidad que camina armada.

El hecho ocurrió alrededor de las 10:00 de la noche, justo frente a la Casa de los Combatientes, un lugar que hasta hace poco muchos consideraban “seguro”. Según el testimonio de la hija de una de las víctimas, todo pasó en cuestión de minutos, pero el susto y las consecuencias todavía no se van.

No fue como lo contaron en redes

Desde que la noticia empezó a circular en Facebook y otros espacios digitales, comenzaron los rumores. Que si fue una mujer, que si le robaron un carro lleno de maletas… nada de eso fue cierto. La joven salió a aclararlo públicamente para frenar la bola de desinformación.

Las víctimas reales fueron dos hombres: su padre y su tío. Ambos regresaban desde Santa Clara en un carro de turismo que su tío había alquilado. No era un paseo ni un lujo: habían ido por una situación familiar delicada relacionada con un pariente enfermo.

Seguimiento, pistola y un disparo al aire

Al llegar a la casa de la abuela, ubicada frente a la Casa de los Combatientes, notaron demasiado tarde que venían siendo seguidos. Otro vehículo se detuvo detrás de ellos y de inmediato bajaron dos hombres armados.

Sin muchas palabras, los agresores los apuntaron con una pistola y realizaron un disparo al aire. El mensaje fue claro: nadie se metiera. En ese momento había personas tanto dentro de la vivienda como en los alrededores, pero el miedo hizo lo suyo.

Robo rápido y huida

El asalto fue directo y preciso. Los delincuentes le arrancaron al tío una manilla de oro que llevaba puesta y se llevaron el carro con todo dentro. No solo era el vehículo: también desaparecieron documentos personales importantes como pasaporte, residencia, licencia y otros papeles que la víctima guardaba en una carpeta.

Hasta ahora, no hay noticias alentadoras. Ni los asaltantes han sido detenidos ni los documentos han aparecido. El silencio oficial pesa tanto como el miedo que dejó el disparo.

El daño de la desinformación

Más allá del robo, la joven denunció otro problema grave: la difusión de información falsa en redes sociales. Según explicó, versiones mal contadas solo generan confusión y terminan restando credibilidad a páginas que dicen informar.

Hizo un llamado claro a los administradores de perfiles informativos: verificar antes de publicar. En un país donde la gente vive con miedo y ansiedad, un rumor mal contado puede hacer más daño que el propio delito.

Por su parte, la página Nio Reportando un Crimen pidió colaboración ciudadana. Cualquier dato que ayude a identificar a los responsables puede ser clave y se puede compartir de forma privada.

Mientras tanto, Santo Domingo se acuesta más temprano y mira dos veces antes de salir. Porque cuando los tiros suenan de noche, ya nadie se siente a salvo.

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