¡Ultima Hora! Régimen está negando la entrada a ciudadanos estadounidenses y les ordena abandonar el país bajo amenaza de arresto

Redacción

La Embajada de Estados Unidos en La Habana lanzó este martes una advertencia clara y nada tranquilizadora: en las últimas semanas, el régimen cubano ha negado la entrada a ciudadanos estadounidenses apenas pisan el aeropuerto y, en algunos casos, les ha ordenado abandonar el país de inmediato bajo amenaza de detención. Sin explicaciones, sin recursos legales y con el clásico “aquí se hace lo que diga Inmigración”.

El aviso deja claro algo que muchos ya saben por experiencia propia: la Dirección de Inmigración y Extranjería del régimen decide a su antojo quién entra y quién no, y lo hace sin transparencia ni obligación de rendir cuentas. La embajada fue directa al admitir que no puede intervenir ni revertir expulsiones forzosas, una señal más del poder absoluto que ejerce el aparato represivo cubano sobre cualquier extranjero que cruce la frontera.

Ante ese panorama, Washington recordó a sus ciudadanos la necesidad de informarse bien antes de viajar a Cuba, revisar las advertencias oficiales y cumplir estrictamente con los requisitos de visado y pasaporte. En el país del “socialismo próspero”, un error mínimo o una interpretación caprichosa puede terminar en expulsión exprés o en una celda.

El comunicado también alerta sobre artículos que el régimen considera “sensibles” y que suelen servir como excusa perfecta para decomisos o problemas mayores. Drones, dispositivos de comunicación, vaporizadores o incluso cantidades elevadas de dinero pueden convertirse en el pretexto ideal para una sanción o algo peor. En Cuba, la ley no protege: se usa.

La embajada fue cuidadosa, pero el mensaje entre líneas es evidente. Violar las normas impuestas por el régimen puede derivar en confiscaciones, multas o detenciones, y en esos casos lo único recomendable es mantener la calma y cooperar, aunque la arbitrariedad sea evidente. No es justicia, es control.

Finalmente, Estados Unidos recordó que cualquier ciudadano detenido o en problemas debe contactar de inmediato con su sección consular en La Habana. Una recomendación necesaria en un país donde las reglas cambian según el humor político del día y donde entrar como turista ya no garantiza salir sin sobresaltos.

En la Cuba actual, ni siquiera los extranjeros están a salvo del desorden, la improvisación y la prepotencia del poder. El mensaje es claro: quien entra, lo hace bajo sus propias reglas… y bajo el riesgo permanente de que el régimen decida que ya no es bienvenido.

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