María Elvira reacciona al plan de Donald Trump para Cuba: “La libertad está llegando»

Redacción

La congresista republicana María Elvira Salazar no se anduvo con rodeos. La legisladora celebró abiertamente la estrategia de la administración de Donald Trump para forzar un cambio político en Cuba y aseguró que, esta vez sí, la libertad empieza a tocar la puerta de la isla.

“La dictadura cubana es la raíz del caos y la represión en nuestro hemisferio, y por fin está siendo llamada a cuentas”, escribió Salazar en su cuenta oficial de X, tras conocerse la investigación de The Wall Street Journal que detalla el nuevo enfoque de la Casa Blanca hacia La Habana.

Hija de exiliados cubanos y una de las voces más firmes contra el castrismo en el Congreso, Salazar recordó que durante más de seis décadas el régimen ha aplastado a su propio pueblo, exportado miseria y servido de muleta a otros dictadores de la región.

“Siempre estaré del lado del pueblo cubano, jamás del lado de sus opresores”, subrayó. “La complacencia fracasó. El silencio fracasó. La libertad de Cuba está llegando. Los días del régimen están contados”, sentenció sin medias tintas.

Según el reportaje del Wall Street Journal, funcionarios estadounidenses confirmaron que el gobierno de Trump trabaja activamente para empujar una transición política en la isla antes de que termine el año, aprovechando lo que describen como una coyuntura irrepetible.

En Washington consideran que existe una “ventana de oportunidad histórica” para debilitar al régimen de Miguel Díaz-Canel, ahogado por una crisis económica devastadora, sin respaldo popular y cada vez más aislado en el plano internacional.

La estrategia contempla presión económica, diplomática y simbólica, junto con contactos discretos tanto con el exilio cubano como con figuras del entorno gubernamental en la isla que podrían estar dispuestas a negociar una salida antes del colapso total.

De acuerdo con el diario, el deterioro económico es tan profundo que Estados Unidos ve al régimen al borde del abismo, sin divisas, sin crédito y sin capacidad real de sostener el país.

A ese escenario se suma la pérdida del petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro, un golpe que dejó a La Habana sin su principal salvavidas energético y expuso la fragilidad extrema del modelo castrista.

“Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos”, dijo recientemente Trump desde el Air Force One, en una declaración que retumba fuerte en los pasillos del poder en La Habana.

El plan de Washington busca además replicar elementos del modelo aplicado en Venezuela, donde la operación que terminó con la captura de Maduro contó con apoyo interno y desembocó en una transición encabezada por Delcy Rodríguez.

Un alto funcionario estadounidense citado por el Journal fue aún más duro al describir a la cúpula cubana como “marxistas incompetentes que han destruido su propio país”, y les lanzó una advertencia directa: “Hagan un trato antes de que sea demasiado tarde”.

Entre las medidas en carpeta figuran nuevas sanciones económicas, restricciones migratorias contra funcionarios ligados a las misiones médicas y presión diplomática sobre países que se benefician de esos programas, señalados por Washington como trabajo forzado estatal.

El secretario de Estado Marco Rubio ha insistido en que el objetivo estratégico es claro: una Cuba democrática, libre y sin tutela militar extranjera.

Algunos analistas reconocen que el caso cubano puede ser más complejo que el venezolano, pero incluso ellos admiten que el régimen nunca había estado tan débil.

“El aparato represivo sigue siendo leal, pero el país está exhausto”, admitió Ricardo Zúñiga, exfuncionario de la era Obama, citado por el diario.

Para Trump y sus aliados en Florida, la caída del castrismo sería un logro histórico y un golpe definitivo al eje autoritario de la región.

“Este es el momento. Si no actuamos ahora, quizás no tengamos otra oportunidad en décadas”, resumió un funcionario de la Casa Blanca.

Y mientras el régimen intenta vender normalidad desde la televisión estatal, el reloj corre en su contra. Esta vez, el discurso triunfalista ya no tapa el derrumbe.

Habilitar notificaciones OK Más adelante