Carlos Otero roto de dolor por la inesperada muerte de Alfredito Rodríguez: «No se imaginan el nivel de amistad que teníamos»

Redacción

El presentador cubano Carlos Otero no ocultó su conmoción tras conocerse la muerte del cantante Alfredo Rodríguez, una de las voces más queridas y respetadas de la música cubana. Con la voz entrecortada, Otero habló desde el dolor más sincero, ese que no se ensaya ni se disimula.

En declaraciones ofrecidas a Martí Noticias, recordó a Alfredo como un artista completo, de esos que ya no abundan, y como un ser humano íntegro dentro y fuera del escenario. Para Otero, no solo se fue un cantante excepcional, sino un amigo entrañable y un referente moral.

“Alfredo era un buen padre, un buen hijo, un buen amigo. Tú te imaginas el nivel de amistad que teníamos”, expresó visiblemente afectado. “Esta es una pérdida totalmente irreparable”, afirmó, subrayando que Rodríguez fue ejemplo para varias generaciones de artistas cubanos, no solo por su talento, sino por su conducta y su ética profesional.

El presentador lamentó que hoy no siempre se vea ese nivel de compromiso y elegancia artística. A su juicio, figuras como Alfredo Rodríguez representan una escuela que marcó época en Cuba, una forma de hacer música con respeto al público y amor verdadero por el arte.

El cantante falleció el 22 de enero de 2026 en Miami, ciudad donde residía desde hacía años junto a su familia. La noticia sacudió a la comunidad cubana dentro y fuera de la Isla y provocó una avalancha de mensajes de despedida en redes sociales, donde colegas y admiradores coincidieron en resaltar su humildad, su voz inconfundible y su legado musical.

Otero confesó que se enteró de la muerte apenas minutos antes de la entrevista. Aún incrédulo, recordó la cercanía que siempre tuvo con toda la familia del artista. “Fui amigo de su papá, de su mamá Celina, de su esposa Mayra y de sus hijos, Alfredito y Daniel”, dijo, dejando claro que el vínculo iba mucho más allá de lo profesional.

El dolor, explicó, no es solo personal. “Hay tristeza entre sus amigos, entre sus compañeros de trabajo y, sobre todo, entre su público”, ese que durante años lo consideró el cantante masculino más popular de Cuba. Para Otero, Alfredo nunca traicionó ni su música ni a la gente que lo siguió fielmente durante décadas.

Esa misma noche, Carlos Otero debía salir al aire en un programa en vivo. Reconoció que hacerlo en medio de semejante golpe emocional no sería fácil. “No sé con qué cara me voy a parar a entretener a la gente”, confesó, recordando una frase que el propio Alfredo solía repetir cuando hablaba del oficio artístico.

“A veces se nos cierra el telón, se quedan los aplausos y la vida tiene que continuar”, citó, como quien se agarra a una enseñanza para no venirse abajo.

El homenaje final de Otero fue íntimo y espiritual. “Luz y muchísimas bendiciones para ese espíritu que vuela alto”, dijo, recordando la profunda fe de Alfredo Rodríguez en Dios y en la Virgen de la Caridad del Cobre. Convencido de ello, cerró con una certeza que le dio algo de paz: “Sé que Dios lo va a tener en un lugar muy especial”.

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