Cubanos dan el ultimo adiós desde las redes sociales al popular cantante Alfredito Rodríguez

Redacción

Hoy está festejando sus 70 años de edad el querido y popular cantante cubano Alfredito Rodríguez

La noticia cayó como un jarro de agua fría. La familia del músico cubano Alfredo “Alfredito” Rodríguez confirmó este jueves su fallecimiento a los 74 años, a través de un mensaje publicado en su perfil oficial de Facebook. Desde Miami, ciudad donde vivía desde hace años, partió físicamente un artista que nunca dejó de estar cerca de su gente.

Alfredito seguía activo, subido en escenarios de la ciudad del Sol, regalando canciones y sonrisas a un público que lo acompañó durante décadas. Su muerte ha estremecido a cubanos de varias generaciones, dentro y fuera de la Isla, porque su música no tenía edad ni fronteras.

“Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de Alfredito Rodríguez (1951–2026). Deja un legado inmenso y una huella imborrable en quienes lo admiraron y amaron”, expresó la familia, agradeciendo las muestras de cariño que no tardaron en inundar las redes sociales.

Las reacciones fueron inmediatas. Mensajes de afecto, recuerdos y despedidas comenzaron a multiplicarse, confirmando algo que ya se sabía: Alfredito no fue solo un cantante, fue parte de la memoria emocional de los cubanos.

Su hijo, el también músico Alfredo Rodríguez Jr., compartió uno de los mensajes más conmovedores. Habló de su padre como artista, como guía y como ejemplo. Recordó su fidelidad a la música, a sus principios y a su familia, y confesó que, aunque el dolor aprieta, seguirá adelante, “palante y palante”, como él le enseñó.

La coincidencia fue cruel. Justo cuando su nuevo disco sale al público y comienza una gira, su padre se va. Aun así, prometió honrarlo sobre los escenarios, celebrando la vida compartida y la música que los unió.

Las redes sociales se convirtieron en un enorme mural de despedida. Artistas, colegas y seguidores recordaron a un hombre querido, respetado y profundamente humano, alguien que trascendió la farándula para convertirse en símbolo de decencia y cercanía popular.

Desde Cuba, el Instituto Cubano de la Música publicó su nota oficial, esa que siempre llega rápido cuando conviene al relato institucional. El mismo aparato cultural que durante años silenció, controló y condicionó carreras, hoy se suma al duelo con palabras solemnes, aunque muchos saben que el verdadero reconocimiento de Alfredito vino siempre del público, no de los burócratas.

Colegas como actores, cantantes y humoristas evocaron su grandeza artística y su calidad humana. Se habló de su valentía, de su elegancia, de su capacidad para llenar teatros sin necesidad de modas ni estridencias. Alfredito tenía algo que no se fabrica: carisma real y conexión sincera con la gente.

Cientos de cubanos anónimos también dejaron sus recuerdos. Algunos hablaron de conciertos inolvidables, otros de programas de televisión que marcaron épocas, y muchos de la sensación de cercanía que transmitía, como si cantara para cada casa.

Alfredito Rodríguez fue más que un músico. Fue un puente entre generaciones, un rostro familiar en tiempos duros y una voz que acompañó a Cuba durante décadas, incluso cuando la Isla se iba apagando por otras razones.

Hoy se va el artista, pero queda su música, su sonrisa y ese cariño popular que ningún discurso oficial puede apropiarse. Cuba lo despide con tristeza, sí, pero también con gratitud. Porque Alfredito no solo cantó: acompañó, unió y dejó huella.

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