La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar no se guardó nada este viernes y expresó su apoyo a la posible decisión de la administración Trump de cortar por completo el suministro de petróleo hacia Cuba. Al mismo tiempo, lanzó un mensaje directo a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, advirtiendo que mantener los envíos podría afectar seriamente la relación bilateral con Estados Unidos.
En X, Salazar escribió que “el régimen cubano ha sobrevivido gracias al petróleo gratuito, la represión exportada y la esclavitud moderna disfrazada de misiones médicas”, y aseguró que la etapa de apaciguamiento hacia La Habana ha llegado a su fin. Para la legisladora, cortar el suministro energético es golpear el corazón de la maquinaria represiva del castrismo, y respaldó plenamente cualquier medida que Trump decida tomar en ese sentido.
En otro mensaje, Salazar fue más directa con Sheinbaum: “La presidenta debe pensar bien su próximo paso y dejar de financiar con petróleo gratis al régimen cubano. La administración Trump ha sido clara: la libertad en nuestro hemisferio es una prioridad”. La congresista subrayó que la posición de México será tomada en cuenta durante la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), dejando claro que cualquier acto de apaciguamiento hacia La Habana tendría consecuencias diplomáticas y comerciales.
Estas declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones energéticas entre Washington, La Habana y Ciudad de México, donde la isla depende ahora en gran medida del petróleo mexicano tras la caída de los envíos venezolanos.
Medios como Reuters y POLITICO han reportado que la administración Trump evalúa un bloqueo naval o sanciones petroleras totales contra Cuba, mientras México revisa si mantiene sus envíos de crudo. La discusión sobre el embargo energético se ha convertido en uno de los ejes centrales de la política estadounidense hacia la isla en 2026, con el respaldo firme del bloque cubanoamericano en el Congreso.
Mientras tanto, la tensión aumenta y el régimen cubano observa cada movimiento con preocupación: el suministro de petróleo no es solo economía, es la sangre que mantiene su aparato de represión y su frágil supervivencia política.










