El periodista cubano José Luis Tan Estrada encendió las alarmas en redes sociales tras denunciar un hecho que vuelve a retratar el deterioro social profundo que vive Cuba. Dos gemelos de apenas tres meses de nacidos fueron abandonados hace varios días en el Hospital Pediátrico de Camagüey, sin la presencia de ningún familiar y completamente a merced del personal médico.
Según relató el comunicador, los bebés permanecen ingresados bajo el cuidado de enfermeras y médicos, sin el calor ni la protección de su familia. Actualmente se encuentran en la sala de Gastroenterología, luego de presentar complicaciones de salud tras ingerir caldosa, supuestamente suministrada por su hermanita mayor en un contexto marcado por la escasez y la improvisación alimentaria.
El caso, de acuerdo con la información divulgada, corresponde al municipio Esmeralda. La madre de los menores estaría privada de libertad, mientras que la hermana mayor, una niña de seis años, fue trasladada a un hogar para niños sin amparo familiar. Todo permanece, según se informó, “bajo investigación”, una frase ya habitual cuando el Estado prefiere ganar tiempo antes que asumir responsabilidades.
La denuncia provocó una avalancha de reacciones en redes sociales. Muchos usuarios expresaron indignación por el abandono, pero otros pidieron cautela y apuntaron a un problema mucho más profundo. ¿Qué alternativas reales tiene una madre en Cuba cuando no hay leche, no hay alimentos y no hay apoyo social? ¿Por qué termina encarcelada y sus hijos dispersos por instituciones estatales?
Varios internautas señalaron que este tipo de casos no es nuevo y recordaron episodios similares desde los años noventa, en pleno Período Especial. Uno de ellos evocó haber visto mellizos abandonados en ese mismo hospital décadas atrás, una prueba dolorosa de que el abandono infantil no es una anomalía, sino una consecuencia estructural de la miseria prolongada.
Hasta ahora, ninguna autoridad sanitaria ni gubernamental ha emitido un pronunciamiento oficial. El silencio institucional vuelve a imponerse, mientras los niños quedan reducidos a cifras y expedientes.
En los últimos años, los casos de abandono infantil se han multiplicado en Cuba, reflejando un país donde la pobreza, el éxodo forzado y la falta de redes de protección social empujan a muchas familias al límite. En marzo de 2023, seis niños fueron abandonados en Santa Clara durante más de 33 horas sin que nadie acudiera en su auxilio. Meses después, en esa misma ciudad, una madre dejó a su hijo de un año al cuidado de un anciano con demencia para poder emigrar.
La Habana tampoco ha escapado a esta tragedia. En noviembre de 2023, el hallazgo de un recién nacido muerto en un tanque de basura en San Isidro estremeció al país y expuso la combinación letal de pobreza, desesperanza y ausencia de políticas reales de protección a la infancia.
Mientras el régimen sigue vendiendo discursos triunfalistas y consignas vacías, los niños cubanos siguen pagando el precio más alto. Casos como el de estos gemelos en Camagüey no son hechos aislados, sino el reflejo crudo de un sistema que ha fallado en lo más básico: proteger a los más vulnerables.










