Durante recientes operativos simultáneos en el municipio de Guantánamo, las autoridades cubanas detuvieron a una pareja señalada por la población por su presunta vinculación con el tráfico de drogas. La noticia se difundió rápidamente en redes oficiales, aunque con los acostumbrados vacíos de información y un tono marcadamente propagandístico.
En una vivienda de la calle 9 Sur, entre 7 y 8 Oeste, la Policía sorprendió a una mujer con varios envoltorios de una sustancia vegetal, presumiblemente marihuana. Al mismo tiempo, otro equipo arrestó en la vía pública a un hombre residente en la misma dirección, quien portaba fragmentos de papel y envoltorios similares, confirmando la conexión entre ambos, según el Minint.
La institución estatal presentó el operativo como una acción “decisiva” frente al narcotráfico, en medio de una ofensiva comunicacional que busca proyectar control y autoridad ante el avance del consumo de drogas sintéticas. Sin embargo, los reportes oficiales evitan dar detalles esenciales: no se mencionan cantidades exactas, imputaciones formales, condiciones de detención ni garantías procesales.
En paralelo, el perfil Héroes de Azul, vinculado al Minint, publicó sobre otro registro en la calle I, entre 9na y 11na, en Plaza de la Revolución, donde aseguran haber ocupado dosis de la sustancia conocida como “químico”. Al igual que en Guantánamo, el comunicado destaca la “capacidad de despliegue” y la “tolerancia cero” del Estado, pero sin aportar transparencia ni evidencias concretas.
Lo que sobra en estos mensajes es triunfalismo y advertencias genéricas sobre “castigos ejemplarizantes”. Lo que falta es información veraz: la realidad cotidiana de los cubanos expone una creciente circulación de drogas sintéticas y un sistema judicial que actúa bajo opacidad y control estatal, más interesado en proyectar imagen que en garantizar justicia efectiva.
El espectáculo mediático deja claro que, más que un combate real contra el narcotráfico, estas operaciones sirven para reforzar la narrativa del régimen: mostrar que todo está bajo control mientras se oculta la magnitud del problema y las carencias estructurales del sistema de seguridad y justicia en Cuba.










