Trump evalúa imponer un bloqueo naval total contra Cuba para impedir todas las importaciones de petróleo hacia la isla

Redacción

La administración de Donald Trump estaría analizando nuevas medidas de alto voltaje para apretar aún más al régimen cubano, entre ellas una posibilidad que pondría contra la pared al sistema: bloquear totalmente las importaciones de petróleo hacia la isla. Así lo reveló el medio Político, citando a varias fuentes familiarizadas con discusiones internas en Washington.

La idea, que todavía no ha sido aprobada, representaría una escalada significativa respecto a los anuncios previos de Trump sobre frenar el crudo que llega desde Venezuela. No sería una acción aislada, sino parte de un paquete más amplio de opciones que podrían llegar al escritorio del presidente en los próximos meses.

Según el reporte, los sectores más críticos del régimen cubano dentro de la propia administración estadounidense son quienes están empujando con más fuerza esta línea dura. Dos de las fuentes aseguran que el secretario de Estado, Marco Rubio, estaría entre los que ven con buenos ojos la medida, aunque todo se maneja con pinzas por la sensibilidad del tema.

Una de las voces consultadas fue aún más directa y brutal en su diagnóstico: la energía sería el “estrangulamiento” definitivo del sistema, el punto donde al régimen simplemente se le acaba el aire. En esa visión, el colapso del gobierno comunista no sería una hipótesis lejana, sino un evento posible en 2026.

Dentro del propio gobierno estadounidense, sin embargo, el debate está servido. Hay quienes se preguntan si hace falta llegar tan lejos. Las fuentes reconocen que la reducción de cargamentos ya ha golpeado durísimo a la economía cubana, pero un bloqueo total del crudo podría desencadenar una crisis humanitaria de gran escala, algo que genera resistencias internas.

El eventual paso se justificaría legalmente bajo la Ley Helms-Burton, que desde los años 90 amarra el embargo y permite ampliar las sanciones económicas y financieras contra La Habana. No sería un invento nuevo, sino llevar al extremo una ley que el castrismo ha sufrido durante décadas… y que aún así no ha logrado desmontar.

Ni la embajada cubana en Washington ni la Casa Blanca quisieron comentar oficialmente el tema, según Político. Silencio absoluto, mientras en Cuba la realidad sigue siendo la misma: apagones, escasez y una economía en terapia intensiva.

Hoy la isla depende de importaciones para cubrir alrededor del 60 % de su consumo de petróleo. Durante años Venezuela fue el salvavidas, hasta que la propia administración Trump comenzó a interceptar envíos sancionados. México habría tomado el relevo recientemente, aunque cobrando cada barril y sin capacidad real para tapar el hueco que dejó Caracas.

Por ahora, todo apunta a discusiones internas y escenarios en evaluación, no a una política ya en marcha. El propio reporte subraya que la decisión final aún no está tomada y que el bloqueo total es solo una de varias opciones sobre la mesa.

Lo que sí deja al desnudo esta historia es la contradicción entre el discurso político y la práctica real. Mientras Trump promete cortar cualquier fuente de oxígeno económico al castrismo, Washington ha permitido que México siga enviando combustible a la isla, según reveló CBS News.

Altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Energía, Chris Wright, han reconocido que no se han bloqueado los envíos mexicanos, pese a las promesas públicas. El gobierno de Claudia Sheinbaum los presenta como “ayuda humanitaria”, mientras buques petroleros mexicanos continúan llegando a puertos cubanos, en un país sumido en apagones eternos y desesperación cotidiana.

Estados Unidos sabe que cerrar completamente el grifo energético podría terminar de colapsar el ya moribundo sistema eléctrico cubano, y por ahora no parece dispuesto a provocar ese escenario de golpe. El problema es que, mientras Washington duda, el régimen sigue usando el sufrimiento del pueblo como escudo político, sin reformar nada y sin asumir responsabilidad alguna.

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