Alejandro Cuervo llegó a los 40 como muchos cubanos sueñan y casi ninguno puede: saliendo de Cuba sin dramas y celebrándolo en Cancún. El actor no se escondió ni un poquito. Al contrario, documentó el viaje con su esposa desde el Aeropuerto de La Habana hasta playas mexicanas, yates, mariscos, brindis y sonrisas bien ensayadas para Instagram.
El video arranca con Cuervo usando un gorro que le tapa los ojos mientras su pareja lo “guía” por la terminal aérea, como si fuera una sorpresa inocente y no una escena que, en Cuba, ya despierta preguntas automáticas. Después, México en todo su esplendor: Isla Mujeres, Punta Sur, restaurantes caros, mar azul y romance en alta definición.
Amor, lujo y cámara encendida
Ya en tierras mexicanas, la pareja se muestra derrochando complicidad, besos y celebración. Todo muy bonito, muy pulido, muy de cumpleaños soñado. En su propia narración, el actor dejó claro que fue un regalo organizado por su esposa, un detalle romántico que cerró el círculo perfecto de la escapada.
Hasta ahí, aplausos, corazones y felicitaciones. Los 40 no se cumplen todos los días y cada cual celebra como puede… o como lo dejan.
Cuando Instagram no perdona
Pero la cosa no se quedó solo en cariño. El video terminó replicado por la cuenta E L E M E N T, donde el tono cambió radicalmente. Del “felicidades” se pasó al “¿y este cómo salió?” en tiempo récord. Los comentarios se llenaron de ironía, molestia y ataques directos, señalando lo que muchos interpretaron como ostentación y desconexión total con la realidad de la isla.
No faltaron quienes calificaron la escena de inmoral, escandalosa o simplemente provocadora, sobre todo en un país donde viajar, comer mariscos o brindar en un yate es ciencia ficción para la mayoría.
Famosos cubanos bajo lupa permanente
El cumpleaños de Alejandro Cuervo terminó siendo mucho más que una celebración personal. Se convirtió, otra vez, en termómetro social. Cada post de una figura pública cubana funciona hoy como chispa en un polvorín: para unos es éxito y disfrute legítimo; para otros, una bofetada visual en medio de la escasez.
Al final, Cuervo sopló sus 40 velas bajo el sol de Cancún. Lo que no pudo evitar fue que, como casi todo lo que se publica desde Cuba o sobre Cuba, el festejo acabara dividido entre aplausos, rabia y preguntas incómodas. Porque en la Cuba actual, ni los cumpleaños se celebran en paz.










