Arrestan pareja en el aeropuerto de Holguín intentando sacar del país más de 120 kilos de carne de especies marinas protegidas escondidas en el equipaje

Redacción

Una pareja que se alistaba para volar a Estados Unidos terminó el viaje antes de despegar. En el aeropuerto internacional de Holguín, la Aduana les cayó arriba con un hallazgo nada discreto: más de 120 kilos de carne de especies marinas protegidas escondidas en el equipaje.

No era pescado cualquiera. Entre las masas decomisadas había carne de tortuga carey, cangrejo y langosta, especies cuya captura y comercialización están prohibidas tanto por la legislación cubana como por convenios internacionales que el propio Estado dice respetar.

La Aduana saca pecho

El vicejefe primero de la Aduana General de la República, Wiliam Pérez González, anunció el operativo en la red social X, destacando que el cargamento violaba de frente las normas ambientales vigentes. Según explicó, la detección se produjo durante una inspección rutinaria y derivó en el decomiso inmediato de la mercancía.

La pareja no solo perdió la carne. También recibió una multa y fue detenida, quedando bajo denuncia ante la Policía Nacional Revolucionaria. El viaje se acabó ahí mismo, con esposas en vez de boarding pass.

Ley dura… cuando conviene

La Aduana recordó en Facebook que la extracción y salida del país de estas especies está terminantemente prohibida y puede acarrear consecuencias penales severas. Todo muy alineado con los compromisos internacionales de conservación ambiental que el régimen suele citar cuando le conviene.

El mensaje oficial insiste en que se aplicaron “las medidas previstas”, aunque como casi siempre, no se entra en detalles sobre sanciones reales ni precedentes, en un país donde la ley suele ser flexible para unos y de hierro para otros.

Casualidades bien sincronizadas

El anuncio llega, además, acompañado de otro “logro” reciente de la Aduana: la detección de casi un kilogramo de cocaína en un vuelo procedente de Panamá, camuflada en pomos de cremas, café y alimentos, esta vez en el aeropuerto de La Habana.

Mucho decomiso, mucha foto y mucha nota oficial. Mientras tanto, el tráfico ilegal sigue, la miseria empuja y el sistema que lo genera permanece intacto. Porque en Cuba, el delito no nace por deporte, nace por necesidad… y por un Estado que lo provoca todo.

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