Un reciente artículo de The Wall Street Journal ha sacudido el tablero político en Cuba y volvió a prender las expectativas de cambio que muchos creían dormidas. Según la publicación, Estados Unidos estaría explorando activamente un escenario de transición en la isla que podría concretarse antes de que termine el año, incluyendo contactos dentro del propio régimen con el objetivo de desmontar el aparato represivo y abrir un proceso de cambio.
La noticia no pasó desapercibida para figuras cubanoamericanas. El influencer y activista Alex Otaola reaccionó de inmediato, asegurando que esta filtración marca un punto de no retorno para la isla. Para él, no se trata de un rumor más, sino de una señal concreta de que la Casa Blanca está evaluando movimientos estratégicos serios.
Según Otaola, la administración estadounidense estaría considerando salidas negociadas para figuras del régimen como parte de un plan mayor, cuyo objetivo central es liberar al pueblo cubano y activar una transición ordenada. La filtración del Wall Street Journal, en su opinión, no fue casualidad: habría sido difundida intencionalmente para medir reacciones tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
“Ayer se publicó el artículo que le estoy comentando, nunca antes había ocurrido algo así. Esto es un punto de no retorno, créame, que cuando esto se filtra desde una administración es porque la misma administración ha permitido que esto salga, porque le interesa tantear cómo se están percibiendo las cosas”, explicó el influencer.
Otaola también destacó que la oposición cubana y sectores de la sociedad civil no llegan tarde ni improvisados a este escenario. Según él, los planes de transición llevan años trabajándose, con aportes de organizaciones, activistas y actores dentro y fuera de la isla, listos para activarse cuando las condiciones lo permitan.
“Sobre la mesa del presidente, desde principios del año pasado, está el plan del que hemos hablado de Pasos de Cambio; los cubanos estamos listos para una transición”, señaló Otaola, mencionando el papel del secretario de Estado Marco Rubio y del expresidente Donald Trump en la evaluación de las rutas posibles hacia un cambio ordenado.










