Una publicación en Facebook del cantante Saúl Manuel encendió las redes al compartir la denuncia de un ciudadano santiaguero que asegura haber recibido una multa de 36 mil pesos por parte de inspectores estatales, y lo que más sorprendió a todos fue la razón: tener media caja de cigarros Criollos y una botella de ron en su establecimiento. Sí, leyó bien: ¡medio paquete de cigarros y una botella!
El denunciante, que prefirió mantener su identidad en reserva, relató que el hecho ocurrió en una cafetería de la zona de Pedrera, cerca del edificio conocido como “18 Plantas”. Según su versión, los inspectores lo sancionaron pese a que los productos eran para consumo personal y no para la venta, lo que generó indignación en quienes leyeron la publicación.
En su mensaje, el ciudadano también acusó a los funcionarios de comportamiento abusivo y amenazas durante la inspección, e incluso los señaló de consumir bebidas alcohólicas en horario laboral. “Me pusieron una multa de 36 mil pesos por media caja de Criollos y una botella de ron de la bodega. Les dije que no tenía cómo pagar eso, y me respondieron que no era su problema”, comentó, dejando claro su malestar ante la situación.
Aunque identifica a uno de los inspectores como el principal responsable, el denunciante no aportó pruebas documentales ni testigos directos que corroboren su versión. Aun así, la publicación generó decenas de comentarios en redes sociales, en su mayoría críticos con el proceder de las autoridades locales.
Muchos usuarios lamentaron el incremento de las multas en el sector privado y la aparente falta de control sobre los inspectores, mientras que otros pidieron prudencia, reconociendo que podrían existir faltas por parte del propio trabajador. La publicación abrió el debate sobre la relación entre inspectores y cuentapropistas en Santiago de Cuba, y cómo estas sanciones afectan la vida de quienes intentan ganarse la vida por su cuenta.
Hasta ahora, no existe confirmación oficial del caso ni pronunciamiento por parte de las autoridades municipales o de la Dirección de Trabajo en Santiago de Cuba. Sin embargo, las multas de alto valor a negocios privados han sido una fuente constante de controversia en los últimos años, con denuncias recurrentes de corrupción, extorsión y abuso de poder.
Este caso refleja el malestar social creciente ante el endurecimiento de las medidas punitivas contra los trabajadores por cuenta propia, en medio de una crisis económica nacional marcada por la inflación, la escasez y el éxodo laboral. Lo que para algunos puede parecer una infracción menor, para otros representa un abuso que amenaza la supervivencia de pequeños negocios y la estabilidad económica de muchas familias.










