Un fragmento de una entrevista entre la periodista oficialista Arleen Rodríguez Derivet y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa ha vuelto a explotar en redes sociales, justo cuando Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas en décadas. El motivo no es menor: la presentadora de la Mesa Redonda intentó justificar los apagones apelando a que José Martí no conoció la luz eléctrica.
El intercambio ocurrió en noviembre pasado durante el programa Conversa con Correa, transmitido por RT en Español, pero el video resurgió con fuerza esta semana. No es casualidad. Los apagones en Cuba ya superan las 40 horas continuas en algunas zonas, y el cansancio popular está al límite.
En el fragmento viral, Rodríguez lanza una frase que resume décadas de propaganda desconectada de la realidad. Según ella, alguien se quejaba de los apagones y su respuesta fue que Martí no conoció la electricidad y aun así fue un genio, como si vivir en penumbras fuera una virtud revolucionaria y no una tragedia nacional.
La reacción de Correa fue inmediata y demoledora. Con gesto de incredulidad, la interrumpió para recordarle algo elemental: “Pero Arleen, estamos en el siglo XXI”. No hizo falta más. La cara del exmandatario ecuatoriano, entre sorpresa e ironía, dijo lo que millones de cubanos piensan cada día frente a un ventilador apagado.
El momento corrió como pólvora en redes sociales. Memes, burlas y críticas inundaron Facebook y X. La usuaria Yun Ping On, quien ayudó a viralizar el video, fue directa al cuello al señalar que la periodista fue tan poco profesional que hasta Correa tuvo que frenarla en seco, acusándola de querer devolver al país al siglo XIX con tal de defender lo indefendible.
El psicólogo Reybi Sarmiento también reaccionó con dureza, desmontando la narrativa oficial con hechos históricos. Recordó que José Martí sí conoció la luz eléctrica y escribió sobre ella, algo que cualquier estudiante medianamente informado sabe, menos —aparentemente— una de las principales voces del régimen en televisión.
Sarmiento acompañó su comentario con citas del propio Martí donde menciona la electricidad como uno de los grandes avances de su tiempo. Textos publicados en La Edad de Oro y crónicas desde Nueva York dejan claro que el Apóstol no solo conocía la luz eléctrica, sino que la celebraba como símbolo de progreso.
Más allá de lo anecdótico, el episodio desnuda el abismo entre el discurso oficial y la vida real del cubano de a pie. Mientras desde la televisión estatal se normalizan los apagones con comparaciones absurdas y romantización de la miseria, millones de personas pierden alimentos, duermen sin descanso y sobreviven sin servicios básicos.
Arleen Rodríguez intentó usar a Martí como escudo ideológico para justificar el desastre energético. Correa, sin estar entrenado en el guion propagandístico cubano, le soltó una frase simple que hoy funciona como bofetada colectiva: estamos en el siglo XXI.
Para muchos, fue un tapón de boca en vivo a una de las figuras más visibles de la maquinaria mediática del régimen. Y también una prueba más de que, cuando la propaganda se queda sin argumentos, la realidad termina encendiendo la luz… aunque sea desde las redes sociales.










