Ni la radio se salva de los apagones en Cuba. Lo que durante décadas fue el medio más “seguro” para mantener informada a la población ahora también está cayendo víctima de la crisis energética. En varias provincias del país, emisoras de radio se han visto obligadas a cambiar su programación, reducir horarios y hasta desaparecer del aire por culpa de los cortes eléctricos constantes y el mal estado de los grupos electrógenos.
Uno de los casos más recientes es el de Radio Sancti Spíritus, que anunció cambios temporales en su programación con una justificación que ya suena repetida: “preservar la vida útil” de su planta eléctrica. En buen cubano, eso significa que no hay corriente suficiente ni combustible para mantener la emisora funcionando como antes. Según explicaron en una nota informativa, la señal puede interrumpirse en distintos momentos del día, ya sea de madrugada, al mediodía o en la noche, todo dependiendo de si hay o no electricidad en el circuito 112 de la ciudad.
La situación no es exclusiva del centro del país. En el oriente, el panorama es igual o peor. En Holguín, las transmisiones de radio y televisión llevan varios días afectadas por problemas eléctricos en el transmisor ubicado en la Loma de la Cruz, uno de los puntos clave para la emisión de señales en esa región. Cuando ese transmisor falla, media provincia se queda literalmente a oscuras… y en silencio.
La Dirección Provincial de Radio confirmó lo que muchos ya sospechaban: los apagones prolongados y el deterioro de los generadores eléctricos han dejado fuera del aire a Radio Angulo, una de las emisoras más importantes del territorio. Pero no solo la radio ha sufrido las consecuencias; la señal televisiva también ha resultado afectada, dejando a miles de personas sin acceso a información básica.
Desde Radio Cuba, los directivos aseguran que están “gestionando soluciones”, como la adquisición de una batería de 200 amperes para reactivar el transmisor. Sin embargo, reconocen que el alto consumo energético y la falta de combustible hacen casi imposible garantizar una transmisión estable. En otras palabras, aunque consigan la batería, el problema de fondo sigue ahí: no hay energía suficiente para sostener el sistema.
Este escenario se repite también en provincias como Ciego de Ávila y deja en evidencia el deterioro profundo del sistema electroenergético nacional. La crisis no solo afecta a los hogares, a los hospitales o a la producción, sino también a la comunicación, un elemento clave en cualquier sociedad. Ante esta realidad, las emisoras recomiendan a la población seguir sus contenidos a través de plataformas digitales como teVeo.cu y redes sociales, algo que suena casi irónico en un país donde el internet sigue siendo caro, inestable y limitado.
Al final, la consecuencia es clara: el régimen no logra resolver la crisis energética y, mientras tanto, miles de cubanos pasan largas horas incomunicados. Sin radio, sin televisión y muchas veces sin internet, la población queda atrapada en el apagón informativo, sumando otro problema más a una vida diaria ya marcada por la escasez, la incertidumbre y el cansancio.










