¡Escandalo en la Universidad de Pinar del Río! Expulsan a reconocido profesor tras ser grabado manteniendo relaciones homosexuales en un aula

Redacción

La Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca” atraviesa uno de los momentos más bochornosos de su historia reciente tras la circulación en redes sociales de un video íntimo grabado dentro de sus propias instalaciones. El material, que se viralizó en cuestión de horas, puso contra la pared a una institución acostumbrada a predicar moral desde el discurso oficial.

La reacción de la dirección universitaria fue rápida y tajante. A través de un comunicado publicado en Facebook, el rector, Dr. C. Yorki Mayor Hernández, anunció la separación definitiva de los implicados del sistema de educación superior, alegando una violación grave de la ética profesional, la integridad moral y la dignidad que —según el discurso institucional— debe caracterizar al claustro universitario.

En la nota oficial, el rector dejó claro que este tipo de hechos son “incompatibles con el rol formativo y ejemplar de un docente”, insistiendo en que la universidad no permitirá que “acciones aisladas e irresponsables” manchen el trabajo del resto del profesorado. Un intento evidente de contener el daño reputacional y pasar página lo más rápido posible.

La polémica estalló cuando comenzó a circular un video que, según numerosos usuarios en redes sociales, muestra una relación íntima entre dos hombres dentro del campus universitario. El hecho de que la grabación ocurriera en un aula, frente a una imagen de Fidel Castro y rodeados de computadoras del centro, añadió gasolina al fuego y desató una avalancha de comentarios.

El comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada señaló en Facebook que el material involucraría presuntamente a Alie Pérez Véliz, un funcionario académico de alto nivel vinculado a la Facultad de Humanidades, junto a otro profesor del área de Derecho. Según estas versiones, el video habría sido grabado por los propios implicados dentro de la universidad.

Testimonios citados por Mayeta Labrada indican que el funcionario señalado había ocupado responsabilidades importantes dentro de la estructura académica. Exestudiantes y fuentes cercanas aseguran que desde hacía meses circulaban rumores sobre comportamientos impropios, y que incluso en el último año ya se habían producido sanciones disciplinarias similares dentro del mismo entorno.

Una fuente anónima resumió el sentir interno con una frase lapidaria: “Me da pena por sus hijos, pero era una persona incómoda dentro de la Universidad”. Palabras que reflejan el impacto humano y el ambiente de tensión que este caso ha provocado en la comunidad académica.

Aunque el comunicado oficial evita mencionar nombres, confirma que se aplicaron los protocolos internos para proceder a la separación definitiva de los implicados. La dirección universitaria insiste en que la decisión busca preservar la confianza pública y la tranquilidad del estudiantado, una narrativa habitual cuando los escándalos ya no se pueden esconder debajo de la alfombra.

En redes sociales, el debate ha sido intenso. Muchos cuestionan no solo la conducta de los profesores, sino también la falta de control, supervisión y transparencia dentro de las universidades cubanas. Otros apuntan directamente a la contradicción entre el discurso oficial sobre valores y moral revolucionaria, y la realidad que aflora una y otra vez.

Más allá del morbo, el escándalo vuelve a dejar en evidencia la doble moral del sistema, que castiga cuando el problema se hace público, pero mira hacia otro lado mientras conviene. Mientras tanto, la Universidad de Pinar del Río intenta salvar su imagen, reiterando su compromiso con la ética y el bienestar estudiantil, en medio de una polémica que sigue creciendo y que ya trasciende el ámbito académico.

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