Lo que ocurrió en Santiago de Cuba no fue un accidente aislado ni una exageración de redes sociales. Fue una escena real, cruda y dolorosa: un anciano pasó horas tirado en plena calle del Reparto Sueño sin que apareciera una ambulancia para ayudarlo. Mientras tanto, los vecinos miraban, llamaban, insistían… y la respuesta fue el silencio. Un silencio que hoy provoca rabia, impotencia y mucha vergüenza.
El hecho tuvo lugar en una zona transitada del reparto, donde decenas de personas fueron testigos de cómo un adulto mayor permanecía tendido en la vía pública, completamente vulnerable, sin atención médica y sin una respuesta efectiva de las autoridades. La situación, lejos de resolverse rápido, se extendió durante horas.
La denuncia fue dada a conocer por el comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien documentó lo sucedido este martes 27 de enero en la calle 8, entre D y E. A través de sus redes sociales, Mayeta expuso lo que muchos prefieren no ver: la cara más dura del abandono social en Cuba.
Según explicó el comunicador, el anciano mostraba signos evidentes de enfermedad. Apenas podía moverse, tenía dificultades para mantenerse incorporado y llevaba una venda en la pierna izquierda, lo que hacía pensar en una posible lesión o complicación médica que requería atención urgente.
Las imágenes difundidas en redes sociales son difíciles de ignorar. En ellas se ve al hombre tirado sobre el pavimento, recostado contra unas escaleras, con el cuerpo estirado y sin fuerzas. Vecinos intentaban cubrirlo del frío, acomodarlo lo mejor posible y evitar que su situación empeorara mientras esperaban una ayuda que nunca llegó.
Los testimonios recogidos en el lugar describen un cuadro aún más preocupante. El anciano estaba desorientado, temblaba constantemente, decía sentir mucho frío y no podía ponerse de pie por sí solo. Cada minuto que pasaba aumentaba el riesgo.
“Lo hemos sentado los mismos vecinos hace como tres horas. Él no puede pararse”, se escucha decir en un audio enviado a Mayeta y luego compartido en redes. Tres horas esperando, tres horas llamando, tres horas viendo cómo nadie respondía.
El audio también revela el verdadero calvario de quienes intentaron auxiliarlo. Llamadas una tras otra a los servicios de emergencia, teléfonos que no contestaban, y cuando alguien atendía, las respuestas eran evasivas o directamente indignantes.
Según ese testimonio, la policía colgó el teléfono, los bomberos dijeron que no les correspondía intervenir y desde el SIUM informaron que en ese momento Santiago de Cuba no tenía ambulancias disponibles. “Es decir, la gente se muere y no pasa nada”, dice la voz, resumiendo en una frase lo que muchos piensan.
Ante la ausencia total de una respuesta oficial, los vecinos intentaron localizar a un conocido del anciano para que lo ayudara, pero sin transporte disponible, trasladarlo a un hospital era casi imposible. Mientras tanto, el hombre seguía allí, expuesto al frío, al peligro y a un posible desenlace fatal.
Este caso vuelve a dejar al descubierto una realidad que muchos ya conocen: el abandono de los adultos mayores en Cuba y el colapso del sistema de urgencias médicas. Lo más grave es que ocurrió a plena luz del día, frente a decenas de testigos… y aun así, nadie apareció.










