El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aseguró este jueves en Miami que Cuba atraviesa el momento de mayor fragilidad del régimen en décadas y afirmó, sin rodeos, que la isla “nunca ha estado tan cerca de la libertad”. Sus declaraciones llegan en medio de una crisis interna profunda y de un endurecimiento sin precedentes de la presión internacional contra La Habana.
El pronunciamiento tuvo lugar durante una conferencia de prensa celebrada en la sede del Directorio Democrático Cubano, donde Díaz-Balart estuvo acompañado por el congresista Carlos Giménez, representantes de la Asamblea de la Resistencia Cubana, organizaciones del exilio, funcionarios locales y activistas comunitarios. El mensaje fue claro: el castrismo está contra la pared.
Díaz-Balart destacó que el giro en la política de Estados Unidos ha sido clave para debilitar al régimen. Recordó que hace apenas un par de años se impulsaban iniciativas que, según denunció, buscaban abrirle las puertas del sistema financiero estadounidense a la dictadura y blanquear su imagen internacional. Para el congresista, aquello no fue ingenuidad, sino intentos deliberados de oxigenar a un gobierno hostil a Estados Unidos.
En contraste, elogió la línea dura asumida por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, a quienes agradeció por marcar una política firme frente a Cuba, Venezuela y Nicaragua. A su juicio, el actual liderazgo estadounidense ha dejado claro que no habrá concesiones a regímenes autoritarios ni tolerancia con amenazas a la seguridad nacional.
“El régimen cubano nunca ha estado tan débil”, insistió el legislador, subrayando que la combinación de colapso interno, aislamiento internacional y presión sostenida ha creado un escenario decisivo. En ese contexto, llamó a redoblar acciones contra gobiernos y actores externos que todavía —dijo— siguen apuntalando al sistema con dinero, legitimidad y complicidad política.
Durante su intervención, Díaz-Balart también apeló al exilio cubano, reconociendo décadas de sacrificio, resistencia y dolor. Aseguró que ese esfuerzo no ha sido en vano y lanzó un mensaje directo: solo falta empujar un poco más para que el régimen termine de caer.
El congresista envió además un mensaje a los cubanos dentro de la isla, afirmando que todas estas acciones buscan devolverles la libertad, la soberanía y la posibilidad de vivir con dignidad, lejos del control y la miseria impuestos por el castrismo.
Aunque reconoció que se avecinan momentos duros, Díaz-Balart cerró con una declaración contundente. Dijo estar convencido de que el desenlace está cerca y prometió no detenerse hasta que el régimen cubano, según sus palabras, termine definitivamente en el basurero de la historia.










