El testimonio de Yuniel Abreu ha caído como un cubo de agua fría entre los cubanos del exilio. Un hombre de 42 años, sin antecedentes criminales, trabajador y con su residencia en trámite bajo la Ley de Ajuste Cubano, fue deportado por ICE a Cuba. Desde la isla, su historia —y la de su esposa— ha desatado una mezcla de rabia, tristeza e indignación en redes sociales, donde muchos no entienden cómo pudo pasar algo así.
En declaraciones a Noticias Telemundo, Abreu confesó que todavía no logra comprender por qué fue devuelto a Cuba después de haber trabajado de manera legal en Estados Unidos. No habla desde la confrontación ni desde el drama exagerado, sino desde la confusión de alguien que hizo todo “by the book” y aun así terminó en el avión equivocado.
“Yo no lo veo justo, la verdad, porque supuestamente iban a sacar a los que tuvieran delitos”, dijo desde Cuba, dejando claro lo que muchos piensan: que las deportaciones estaban dirigidas a criminales, no a personas que solo querían echar pa’lante trabajando.
El caso de Abreu es especialmente llamativo porque no tiene antecedentes penales. Llegó a Estados Unidos en 2020 por la frontera sur y recibió un parole I-220A, un estatus migratorio que miles de cubanos tienen hoy. Según contó, estaba completamente integrado a la vida laboral en el país y había logrado levantar su propia compañía de construcción.
De hecho, el día antes de su detención estuvo trabajando normalmente. “El día que fui a mi corte, el día antes estuve trabajando construcción ya con mi compañía propia. Dejé el trabajo a mitad porque me detienen”, relató. Fue a una cita judicial y no volvió a su casa. Así, sin previo aviso, se le cayó encima todo.
Desde Cuba, Yuniel mantiene contacto con su familia a través de videollamadas. Su esposa, Yeni Fernández, habló también en el reportaje y no pudo ocultar el golpe emocional que ha significado esta separación forzada. La impotencia, dijo, es lo que más duele.
“La distancia es bien dolorosa, y de repente verte así, atada de manos y de pies, sin poder hacer nada, es bien triste”, confesó. Sus palabras reflejan lo que viven muchas familias migrantes cuando una decisión administrativa les parte la vida en dos.
Lo más grave del caso es que, según la información disponible, Abreu fue deportado aun teniendo apelaciones activas ante la Junta de Apelaciones Migratorias y una solicitud de residencia pendiente. Su abogada, Lissette Tocado, explicó a Univision 23 que una apelación vigente implica un paro automático de la deportación, algo que, en teoría, debía protegerlo.
Mientras tanto, en Estados Unidos quedaron su esposa y los hijos de ella, que dependían económicamente de su trabajo. Fernández fue clara: Yuniel no era un delincuente, ni un problema para nadie. “Tenía su compañía, trabajaba legalmente y no tenía ni un ticket de tránsito. Solo fue un trabajador más, una persona que huyó de una dictadura”.
Su historia ha provocado una avalancha de mensajes de apoyo en redes sociales, donde muchos cubanos hablan de una “injusticia dolorosa”. El caso no ocurre en el vacío. En 2025, más de 1.370 cubanos han sido deportados a la isla en once vuelos coordinados entre Washington y La Habana, según cifras oficiales del DHS y el MININT.
“Yo aquí, mi esposa por allá… es una situación bien triste que no se la deseo a nadie”, concluyó Abreu desde Cuba. Una frase sencilla que resume el drama de muchos que creyeron haber encontrado un futuro y terminaron regresando al punto de partida.










