China muestra su apoyo «firme» al régimen ante bloqueo petrolero de Trump, pero no dice nada de enviarle combustible a los comunistas para salvarlos

Redacción

China salió a respaldar al gobierno de La Habana justo cuando Estados Unidos anunciaba nuevas medidas para cortar el suministro de petróleo a la Isla. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, calificó de “inhumanos” los intentos de presionar económicamente a Cuba, mostrando el apoyo de Pekín a la dictadura cubana frente a las acciones de Trump.

Según reportó Russia Today, Jiakun afirmó que China respalda firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía y seguridad, en respuesta directa al decreto firmado por el presidente estadounidense el 29 de enero. La acción de Trump, que declara a Cuba una amenaza para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos, busca imponer un arancel adicional a cualquier país que suministre petróleo a la Isla, intentando cerrar una de las pocas vías de oxígeno económico que le queda al régimen.

Guo enfatizó que China rechaza cualquier intento de privar al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y al desarrollo, manteniendo su tradicional postura contra el bloqueo y las sanciones unilaterales. Una defensa que, claro, protege al gobierno, no a los ciudadanos que sufren apagones, escasez de alimentos y un colapso productivo.

La orden ejecutiva de Trump apunta directo al corazón del sistema energético cubano: el petróleo que llega del exterior. Con el apoyo de Venezuela reducido tras la captura de Maduro, Cuba depende casi por completo de crudo importado y el gobierno estadounidense busca cerrar esa última línea de vida antes de que el régimen se quede sin margen de maniobra.

Detrás de este movimiento hay una estrategia más ambiciosa. Según The Wall Street Journal, la Casa Blanca trabaja para provocar un cambio de régimen en Cuba antes de que termine 2026, aprovechando lo que consideran una “ventana de oportunidad histórica”. Trump no ha escondido su diagnóstico: “Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse”, dijo recientemente.

Mientras tanto, China ya había reafirmado su respaldo político a La Habana días antes del anuncio estadounidense, insistiendo en que levantar las sanciones y el embargo sería lo correcto. Jiakun aseguró que Pekín seguirá apoyando a Cuba “dentro de sus capacidades”, confiando en que el pueblo cubano pueda superar sus problemas bajo el liderazgo del Partido Comunista, una frase que suena más a mantra que a solución real.

Pekín acusa a Washington de violar el derecho internacional y de socavar la paz regional, mientras refuerza su ayuda. El 20 de enero, Xi Jinping autorizó una nueva asistencia de 80 millones de dólares y 60,000 toneladas de arroz, un gesto que refleja cómo los aliados internacionales mantienen con respiración artificial al régimen cubano.

Rusia, otro socio clave, se sumó a la defensa, calificando de “alarmantes” los rumores de un posible bloqueo naval estadounidense y asegurando que en Cuba no se repetiría la experiencia venezolana. Vasili Nebenzia, representante ruso ante la ONU, sostuvo que el escenario militar que aplicaron en Venezuela “no funcionaría” en la Isla, y que, por ahora, la retórica de Estados Unidos se queda en palabras.

Mientras Trump aprieta, los aliados del régimen corren a sostenerlo, dejando claro que el futuro de Cuba sigue siendo un juego de poder geopolítico, con los cubanos de a pie pagando el precio de un sistema que se niega a caer pero tampoco puede sostenerse por sí solo.

Habilitar notificaciones OK Más adelante