¿Cambio de discurso en la familia Castro? Sandro rompe el silencio

Redacción

Sandro Castro, el nieto más mediático —y polémico— del fallecido dictador cubano, volvió a encender las redes con una de esas declaraciones que no pasan desapercibidas. Cada vez que abre la boca (o el Instagram), deja material para titulares… y esta vez no fue la excepción.

Durante una reciente sesión de preguntas y respuestas en sus historias de Instagram, Sandro respondió a una pregunta que muchos cubanos llevan años haciéndose: qué pasaría si Cuba llegara a un acuerdo con Estados Unidos para resolver los problemas que golpean al pueblo. Su respuesta fue breve, pero contundente: “sería ideal”. Dos palabras que, viniendo de quien vienen, dicen más de lo que aparentan.

El comentario no tardó en levantar cejas. No es común que alguien con su apellido —y su historial de privilegios— hable abiertamente de un posible acercamiento con EE.UU., un tema que el régimen ha usado durante décadas como excusa para justificar todos los males de la Isla.

Pero ahí no quedó la cosa. En otra de sus ya habituales “indirectas” (que en realidad no son tan indirectas) dirigidas a Miguel Díaz-Canel, Sandro fue preguntado sin rodeos: “¿estás con el pueblo o con quién tú sabes?”. La respuesta fue una frase que muchos interpretaron como un dardo directo al poder: “siempre con mi pueblo”. Otra declaración que suena bonita… pero que también genera escepticismo.

Mientras Sandro soltaba estas perlas en redes, desde Washington llegaba un mensaje que pone el contexto aún más caliente. Este sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su administración estaría dispuesta a dialogar con Cuba, aunque dejó claro que no será a cualquier precio ni con concesiones al comunismo que ha gobernado la Isla por más de 60 años.

“Creo que vamos a hacer un trato con Cuba. Seremos amables, pero tenemos una situación muy mala allí”, afirmó Trump, haciendo referencia directa a la crisis económica y energética que asfixia al país. Una crisis agravada por el fin del petróleo venezolano y la reciente suspensión del envío de crudo mexicano, decisión tomada por la presidenta Claudia Sheinbaum a petición de Washington.

El mensaje fue leído por muchos como una advertencia clara al régimen cubano, encabezado oficialmente por Miguel Díaz-Canel, pero manejado en la sombra por Raúl Castro y la cúpula militar de GAESA. Los mismos responsables de sostener un sistema represivo que ya no se sostiene ni con propaganda.

Según fuentes cercanas al gobierno estadounidense, estas declaraciones marcan el inicio de una nueva etapa en la política hacia Cuba: más presión diplomática, mayor aislamiento internacional y apoyo a un cambio interno real.

Trump fue aún más directo al señalar que “Cuba no tiene dinero, no tiene petróleo”, recordando que durante años el régimen sobrevivió gracias al apoyo de Venezuela, un salvavidas que se evaporó tras el colapso del chavismo y la salida de Nicolás Maduro del poder.

El presidente dejó claro que cualquier negociación futura deberá incluir condiciones que el régimen siempre ha evitado: respeto a los derechos humanos, liberación de presos políticos y el fin del control militar sobre la economía. “Seremos amables, pero las cosas tienen que cambiar”, insistió.

Entre declaraciones desde Miami y “stories” desde Instagram, la pregunta sigue en el aire: ¿estamos ante simples palabras… o se avecinan movimientos que podrían cambiar el tablero cubano?

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