Cuando el privilegio se pasea por la escasez: Sandro Castro en un mercado en La Habana

Redacción

Sandro Castro volvió a colocarse en el centro de la polémica, y no precisamente por algo positivo. Esta vez lo hizo tras publicar un video en sus redes sociales donde aparece recorriendo un mercado del barrio habanero de San Agustín, un lugar que para la mayoría de los cubanos simboliza escasez, colas y supervivencia diaria.

Desde los primeros segundos del video, el nieto de Fidel Castro se muestra inquieto, sobrador y completamente desconectado de la realidad que viven quienes lo rodean. Con un tono burlón y poco serio, asegura que “hay de todo dentro y fuera de La Cuevita 2”, una frase que cayó como una bofetada en un país donde encontrar alimentos básicos se ha convertido en una odisea.

Para muchos cubanos, esas palabras no fueron una simple ocurrencia, sino una burla directa en medio de una crisis que aprieta cada vez más. Decir que “hay de todo” cuando falta comida, electricidad y esperanza fue interpretado como una provocación innecesaria, especialmente viniendo de alguien que jamás ha tenido que hacer una cola para sobrevivir.

En el video, Sandro aparece caminando entre los puestos del mercado, saludando a algunos vendedores y hasta metiéndose en una cola para comprar pan. Sin embargo, el gesto quedó en puro teatro: al final se va sin comprar absolutamente nada, como si todo fuera parte de una puesta en escena para las redes.

Uno de los momentos que más críticas generó ocurrió cuando se detuvo frente a un puesto de viandas y confundió una malanga con un boniato. La escena provocó risas, pero no precisamente de simpatía. Para muchos, fue la prueba perfecta de lo desconectado que está de la vida real del cubano de a pie.

“Este no diferencia una malanga de un boniato”, escribió un usuario indignado. Otros fueron más directos y le exigieron un mínimo de empatía: “Compra algo y ayuda al pueblo”, “Ayuda al prójimo, niño, compra algo por favor”. Comentarios que reflejan más cansancio que enojo.

Lo curioso es que Sandro parecía querer demostrar que no le teme a caminar por las calles de La Habana, que puede mezclarse con la gente común y hasta hacerse el simpático. Intentó ser gracioso, cercano, “popular”, pero el resultado fue todo lo contrario.

“En San Agustín y sin seguridad, dile a Díaz-Canel que haga eso”, comentó uno de sus seguidores, dejando claro que incluso quienes lo defienden saben que este tipo de recorridos no los hacen los verdaderos responsables del desastre.

Aunque Sandro todavía cuenta con algunos admiradores, la mayoría de los usuarios coincidieron en algo: su actitud inmadura refleja el desprecio histórico de los descendientes de Fidel y Raúl Castro hacia un pueblo que sobrevive entre apagones interminables, colas eternas y una falta crónica de alimentos.

Para colmo, el video coincidió con unas declaraciones del primer ministro Manuel Marrero, quien ese mismo domingo lanzó un mensaje que muchos calificaron de desconectado de la realidad. “Hay reservas para enfrentar los desafíos de 2026. El Programa de Gobierno es la hoja de ruta”, escribió en X, asegurando que ahora toca convertir esfuerzos en resultados.

La combinación fue explosiva. Las palabras del primer ministro y la actitud burlona de Sandro fueron vistas como una doble provocación. Como recordaron decenas de usuarios en redes: “En Cuba solo hay reservas en las casas de los Castro y de los dirigentes”.

Y mientras unos pasean por mercados grabando videos, otros siguen contando monedas para ver qué pueden llevar a la mesa.

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