Hablar del salario de un profesor en Cuba hoy es hablar de supervivencia, no de vocación. Oficialmente, un educador en la Isla gana entre 4,000 y 9,400 pesos cubanos al mes, salario bruto, sin adornos. Pero cuando se lleva ese número a la calle —al mercado real, al informal, al que sí existe— el panorama cambia drásticamente. Con el dólar rondando los 485 CUP, ese sueldo se traduce, en el mejor de los casos, en entre 8 y 20 dólares mensuales. Sí, al mes. Y con eso se supone que una persona viva, coma y se motive a educar a las futuras generaciones.
Esta semana, esa realidad volvió a estallar en redes sociales gracias a un video que se hizo viral. La creadora de contenido cubana Adhy Toledo (@adhy_toledo) decidió mostrar, sin filtros ni discursos, lo que significa cobrar un salario profesional en Cuba. Nada de estadísticas ni teorías económicas: una bolsa en la mano y una cuenta clara.
Las reacciones no se hicieron esperar. Decenas de cubanos inundaron los comentarios con mensajes de apoyo, indignación y recuerdos que duelen. Uno de ellos resumió la tragedia con una frase demoledora: “Cuando era profesor en Cuba, compré una vez un cartón de huevos, dos gallinas flacas y cinco libras de arroz. Me quedé sin dinero hasta el mes siguiente. Y ahora la cosa está peor”. No era exageración, era memoria.
Adhy explicó en su video que trabaja como profesora y que decidió hacer el experimento con su salario de enero de 2026: exactamente 4,000 pesos cubanos. Con ese dinero salió a comprar comida. ¿El resultado? Un paquete de café, cuatro huevos, una libra de frijoles y un kilogramo de arroz. Nada más. No carne, no aceite, no frutas, no vegetales. Apenas lo mínimo para estirar unos días.
Lo más fuerte no fue lo que compró, sino lo que dijo después. “Esos alimentos son el esfuerzo de mi trabajo de todo un mes y el resultado de cuatro años de estudios universitarios. Trabajo y no me alcanza para comer”. No hay consigna que tape eso. No hay discurso que lo maquille.
El video se regó como pólvora. Miles de reproducciones, compartidos y comentarios que coinciden en lo mismo: la situación de los maestros en Cuba es insostenible. Mientras el sistema exige sacrificio, vocación y compromiso, el salario condena a quienes enseñan a vivir en la precariedad absoluta.
Muchos usuarios señalaron que este no es un problema aislado de los profesores, sino la prueba del colapso total del modelo económico cubano. Un país donde estudiar ya no garantiza ni lo básico. Donde ser profesional no protege del hambre. Donde educar es casi un acto de resistencia.
Y mientras tanto, el aula sigue vacía, los maestros se van, y los que quedan enseñan con el estómago vacío y la dignidad intacta. Porque en Cuba, hoy, ser profesor cuesta más de lo que paga el Estado.










