El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner contra las cuerdas al régimen cubano al asegurar que fue él quien pidió directamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que detuviera los envíos de petróleo a la Isla, y que la mandataria mexicana acató la solicitud.
“Le dije a la presidenta de México que no queríamos que enviaran petróleo a Cuba, y ella no lo está enviando”, afirmó Trump este lunes, dejando claro que el cerco energético no es casual ni improvisado. Según el mandatario, La Habana se quedó sin oxígeno: “Cuba ya no tiene dinero, no tiene petróleo y no tiene aliados que la sostengan”.
Trump volvió a utilizar un calificativo que molesta especialmente al castrismo: “una nación fracasada”. Aseguró que la Isla atraviesa su peor crisis en décadas, agravada por la pérdida del respaldo venezolano, un sostén que durante años mantuvo con respiración artificial al sistema.
En medio de sus declaraciones, el presidente estadounidense envió un mensaje directo a la comunidad cubanoamericana. Dijo que su gobierno está enfocado en proteger a quienes huyeron de la dictadura y en ayudar a los que sueñan con volver a ver a sus familias tras años de separación forzada.
Pero el punto más sensible llegó cuando Trump confirmó que ya existen contactos directos con figuras clave del régimen cubano. Según afirmó, las conversaciones están en marcha y un posible acuerdo podría estar más cerca de lo que muchos imaginan.
“Estamos tratando con los líderes de Cuba ahora mismo. Creo que estamos bastante cerca”, declaró, sin ofrecer detalles, pero dejando claro que Washington mueve fichas mientras La Habana calla.
Trump reiteró que cualquier negociación partirá desde una posición de fuerza, y que no habrá alivio energético mientras el régimen no cambie de rumbo. El mensaje fue explícito: no habrá petróleo mientras no haya libertad para el pueblo cubano.
Estas declaraciones chocan frontalmente con lo dicho un día antes por Claudia Sheinbaum. La presidenta mexicana anunció el envío de ayuda humanitaria a Cuba, incluyendo alimentos y medicinas, pero negó haber hablado con Trump sobre el tema petrolero.
Desde Sonora, Sheinbaum aseguró que nunca discutió el suministro de crudo con el presidente estadounidense, y defendió la política exterior de México como “independiente” y enfocada en aliviar la situación del pueblo cubano. No obstante, admitió que su gobierno intenta resolver por la vía diplomática los problemas relacionados con el suministro energético a la Isla.
La contradicción entre ambas versiones deja al descubierto la tensión diplomática que rodea el tema energético en el Caribe, justo cuando Washington endurece su estrategia para aislar económicamente al régimen de La Habana y empujarlo hacia una transición que el castrismo sigue evitando.
Mientras tanto, en Cuba no hay petróleo, no hay electricidad y no hay explicaciones, pero sí un silencio cada vez más incómodo desde el poder.










