Trump asegura que está «muy cerca» de alcanzar un acuerdo con el régimen cubano mientras mantiene conversaciones directas de alto nivel

Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su administración mantiene conversaciones directas con los líderes del régimen cubano y que ambas partes estarían “muy cerca” de alcanzar un acuerdo.

Durante sus declaraciones, Trump no suavizó el lenguaje. Calificó a Cuba como “una nación fallida”, golpeada por la pérdida del apoyo venezolano y cada vez más aislada en el plano energético y financiero.

“Ya no reciben dinero de Venezuela ni de ningún otro lado. México va a dejar de enviarles petróleo”, afirmó el mandatario, subrayando el cerco económico que enfrenta La Habana y el impacto directo de las nuevas presiones de Washington.

Trump también dirigió su mensaje a la comunidad cubana en Estados Unidos, apelando a una narrativa humana que contrasta con el discurso frío del régimen. Recordó a quienes huyeron de la isla “en balsas, atravesando aguas llenas de tiburones”, y aseguró que muchos de ellos sueñan con volver, aunque sea para visitar a sus familias.

“Me gustaría ocuparme de esa gente. Y creo que estamos muy cerca de lograrlo. Estamos tratando directamente con los líderes de Cuba ahora mismo”, insistió el presidente, dejando claro que los contactos existen y están activos.

Aunque la Casa Blanca no ha revelado detalles sobre el contenido ni las condiciones del posible acuerdo, las palabras de Trump confirman que el régimen cubano, acorralado y sin opciones, ha tenido que sentarse a negociar.

El domingo, el mandatario ya había adelantado su disposición a alcanzar un “trato con Cuba”, pero dejó una advertencia clara: cualquier acercamiento será desde una posición de fuerza y sin concesiones gratuitas.

“Cuba es una nación en crisis, sin petróleo ni dinero. Queremos ayudar al pueblo cubano, no al régimen”, afirmó entonces, marcando la línea roja de su política hacia La Habana.

Estas nuevas declaraciones llegan en medio de un clima de máxima tensión diplomática, tras la reciente orden ejecutiva que impone aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, una medida dirigida principalmente contra México y Venezuela.

El mensaje es claro. El régimen cubano negocia no porque quiera, sino porque no le queda otra. Sin aliados sólidos, sin combustible y con una economía en ruinas, La Habana se enfrenta a uno de los momentos más débiles de su historia reciente, mientras Washington mueve las fichas con calma… y ventaja.

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