Del calor habanero a los flashes de París hay un mundo de distancia… pero Jhayna Duarte lo ha recorrido con paso firme —y en tacones altos. La joven modelo cubana acaba de hacer historia al convertirse en el rostro de la nueva campaña primavera-verano 2026 de Chanel, una producción donde el arte se mezcla con la alta costura en escenarios minimalistas, esculturas imponentes y esa iluminación de estudio que grita lujo por donde se mire. Su fichaje no solo marca un logro personal, sino también un momento enorme para el talento cubano dentro de la élite de la moda mundial.
Pero la historia de Jhayna no empezó entre cámaras de lujo ni vestidos de diseñador. Todo comenzó en La Habana, donde desde chiquita ya apuntaba maneras. Según cuenta, le encantaba desfilar por la casa con tacones, cantar, bailar y montar su propio show familiar sin que nadie se lo pidiera. Esa vena artística la llevó, con apenas 14 años, a formarse en la escuela Entre Poses, ubicada en La Maison. Allí no solo aprendió modelaje: también se preparó en actuación, danza y canto, construyendo una base artística bastante completa que hoy se nota sobre la pasarela.
Su evolución fue rápida. Lo que empezó como formación terminó convirtiéndose en colaboraciones con diseñadores tanto dentro como fuera de Cuba. Además, participó en eventos clave como las Semanas de la Moda y Arte y Moda, plataformas consideradas de las más importantes dentro de la industria en la isla. Cada desfile fue sumando experiencia… y también proyección internacional.
En una entrevista con CubaPLUS Latinos, Jhayna dejó claro que nada ha sido casualidad. Mientras compagina su carrera con estudios de Sociología en la Universidad de La Habana, reflexiona mucho sobre el esfuerzo detrás del glamour: “Llevo casi diez años en esta profesión y cada proyecto me ha hecho crecer. Si amas lo que haces, tienes que dar tu mejor versión”. Y remata con una frase que define su filosofía: darlo todo hasta quedarse vacía, tanto en la moda como en la vida.
Uno de los momentos que más la marcó fue el desfile en el Capitolio Nacional durante el 500 aniversario de La Habana. No era una pasarela cualquiera: implicaba bajar más de cincuenta escalones con tacones altos y un vestido con cola. Un reto físico… y mental. Ella misma lo recuerda como el desafío más grande de su carrera, de esos que te ponen las piernas a temblar pero te hacen crecer profesionalmente.
Más allá de desfilar, Jhayna siente una conexión especial con la fotografía editorial. Para ella no es simplemente posar bonita: es transmitir emociones, contar historias con la mirada y el cuerpo. Considera la fotografía una forma de arte donde la actitud y la expresión pesan tanto como la ropa que lleva puesta.
Su talento no se queda solo en la moda. También es actriz formada en el Instituto Superior de Arte (ISA), habla inglés y estudia francés en la Alianza Francesa de Cuba —detalle curioso ahora que trabaja con una de las casas francesas más icónicas del mundo. Además, impulsa su propio proyecto cinematográfico y teatral llamado El Sueño, con el que protagonizó el cortometraje Los mismos zapatos.
Mirando hacia adelante, tiene metas claras pero los pies en la tierra. Quiere seguir creciendo, coleccionar experiencias y sentirse orgullosa de lo que ha construido. Para ella, el verdadero éxito está en la satisfacción personal y profesional, no solo en la fama.
Con elegancia natural, disciplina y una historia que inspira, Jhayna Duarte confirma algo que ya muchos sospechaban: las nuevas generaciones de modelos cubanas vienen listas para conquistar las grandes pasarelas del planeta… y Chanel acaba de darle el sello oficial.