Régimen entrega viviendas hechas con contenedores marítimos viejos damnificados del huracán Melissa en Guantánamo

Redacción

El régimen cubano inauguró este domingo en San Antonio del Sur, Guantánamo, un proyecto que más parece un parche que una solución real: 15 casas hechas con contenedores marítimos. La propaganda oficial las presenta como una respuesta rápida a las familias que perdieron todo con los huracanes Oscar (2024) y Melissa (2025), pero la verdad es que el plan deja muchas dudas sobre su eficacia y durabilidad.

Según la Agencia Cubana de Noticias (ACN), las viviendas forman parte del nuevo asentamiento llamado “24 de febrero”, en Buena Vista. Cada contenedor mide 12 metros y está pensado para familias de hasta cuatro personas, con dos cuartos, baño, cocina, sala-comedor y servicios sanitarios completos. Las estructuras se elevan sobre el terreno para evitar inundaciones y usan paneles de melanina como aislante térmico, aunque en la práctica no se sabe qué tan resistentes serán frente a un huracán serio.

Ariel Frómeta Matos, de la Dirección Municipal de Vivienda, aseguró que la inversión llegó a 14.5 millones de pesos, y celebró que 48 personas ya disfrutan de estas casas “rápidas y durables”. Pero la realidad no es tan alentadora: lo que el régimen vende como progreso rápido muchas veces se traduce en endeudamiento, espacios reducidos y expectativas ajustadas a la escasez.

Entre los beneficiarios estaba Reinaldo Paz Estévez, quien contó a la ACN que tras dos años del paso de Oscar, su familia nunca imaginó volver a tener un techo propio: “Cuando pasó el huracán Oscar pensamos que esto iba a ser imposible. Lo habíamos perdido todo y hoy tenemos un nuevo hogar”, dijo. Sus palabras, sin embargo, no esconden la contradicción: mientras unos celebran lo mínimo, otros siguen enfrentando carencias graves y la improvisación constante del régimen.

El asentamiento se construye en un área planificada hasta 2030, donde se prevé levantar una bodega, ampliar la escuela y dotar de servicios básicos a los vecinos. Las autoridades locales aseguran que todo esto “fortalecerá los servicios esenciales y mejorará la calidad de vida” en uno de los municipios más vulnerables del oriente cubano. Pero para muchos, estas viviendas exprés son apenas un paliativo frente a un desastre habitacional que el régimen ha dejado crecer por décadas.

Lejos de ser la maravilla que la propaganda oficial pinta, las casas de contenedores son un recordatorio más de cómo el gobierno maquilla la crisis y ofrece soluciones de cartón en medio del abandono estructural.

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