¿Respiro de los apagones? Unión Eléctrica de Cuba anuncia la entrada de la termoeléctrica Guiteras al Sistema Eléctrico Nacional

Redacción

La termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, logró sincronizar nuevamente con el Sistema Electroenergético Nacional en la madrugada de este miércoles, tras varios días fuera de servicio por mantenimientos y reparaciones de emergencia. El regreso, anunciado con bombo oficial, apenas ofrece un respiro mínimo en medio del colapso eléctrico que vive el país.

Según informó la Unión Eléctrica, la sincronización ocurrió a las 2:51 a.m. y, poco después, la planta comenzó a generar alrededor de 100 megavatios. La cifra fue confirmada por el director técnico de la instalación, Román Pérez Castañeda, al periódico Girón. Para un sistema que necesita más de 3,000 MW diarios, ese aporte es casi simbólico.

La reincorporación de la Guiteras, el mayor bloque unitario del país, llega cuando el sistema eléctrico nacional se encuentra al límite. En los últimos días, la demanda ha superado con facilidad los 3,000 MW, mientras la disponibilidad real ha rondado apenas los 1,300 MW. El resultado ha sido el mismo de siempre: apagones interminables, calor insoportable y una población al borde del agotamiento.

El regreso de la planta se produjo después de que los técnicos detectaran un fallo en la llamada Nodriza, una estructura ubicada en la parte inferior de la caldera que obligó a retrasar el arranque previsto. Las reparaciones incluyeron la limpieza de escoria acumulada y la sustitución de tubos dañados, trabajos descritos por la prensa oficial como “complejos y delicados”, una frase ya habitual cuando se habla de un sistema que se cae a pedazos.

A pesar del anuncio triunfalista, la Unión Eléctrica no ha aclarado cuándo la Guiteras podrá alcanzar su carga máxima, estimada en unos 250 MW. La experiencia reciente invita al escepticismo. En los últimos meses, la planta ha salido del sistema una y otra vez por averías mecánicas, fallos estructurales y problemas de sobreconsumo de agua.

La Guiteras se ha convertido en el símbolo perfecto del desastre energético cubano. Cada sincronización se presenta como una victoria, pero cada salida recuerda la realidad: un parque termoeléctrico envejecido, sin inversiones reales y sostenido a base de parches.

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