Hay preguntas que parecen simples… pero cuando se hacen en el momento correcto, abren una compuerta de emociones difícil de cerrar. Eso fue exactamente lo que pasó cuando varios artistas cubanos radicados en Miami escucharon esta: “¿Qué te gustaría hacer cuando puedas regresar a Cuba?” Bastó esa frase para que salieran recuerdos, deudas emocionales y sueños guardados que, aunque el tiempo pase, siguen intactos.
El primero en romper el hielo fue el actor Roberto San Martín, y lo hizo desde un lugar profundamente íntimo. Nada de fiestas ni celebraciones. Su deseo es uno de esos que pesan en el alma: visitar la tumba de sus abuelos, de quienes no pudo despedirse. Confesó que siente esa visita como una deuda pendiente, un momento necesario para cerrar una herida que el exilio dejó abierta.
Muy distinto, pero igual de cargado de sentimiento, fue lo que imaginó la actriz Yuliet Cruz. Su regreso perfecto no tiene lujos ni grandes planes, sino escenas cotidianas que cualquier cubano entiende sin explicación: caminar con su familia hasta el Malecón, hablarle al mar, reír, festejar, reencontrarse con amigos y saludar gente, aunque sea de lejos. Ese tipo de felicidad sencilla que solo se valora cuando falta.
El joven actor Jeffry Batista lo ve como una aventura cultural. Su sueño sería alquilar un carro y recorrer la isla completa, de punta a cabo. Empaparse otra vez de sus paisajes, su gente, sus contrastes… redescubrir la belleza de Cuba como quien vuelve a leer un libro que marcó su vida.
Albertico Pujol, fiel a su estilo cercano y emotivo, imaginó una escena digna de película. Se visualiza bajando del avión y encontrándose en el aeropuerto con alguien muy especial: Ernesto Giménez. Entre risas y cariño, fantasea con montarlo en el mismo vuelo de regreso, casi sin darle tiempo a pensarlo. Un gesto que mezcla humor, complicidad y afecto del bueno.
Luis Manuel Bangan llevó la nostalgia a un plano más introspectivo. No habló de calles ni paseos, sino de un lugar muy específico: el balcón de la casa donde creció. Aunque ya no le pertenece, ahí vivió momentos que lo formaron. Su anhelo es volver a pararse allí, siendo la persona que es hoy, y reconciliar pasado y presente en un mismo instante.
Susana Pérez, una de las actrices más queridas por los cubanos, pintó una postal que muchos tienen tatuada en la memoria: pasear en carro por el Malecón al atardecer, cuando el sol cae sobre el mar y todo se tiñe de dorado. Una imagen sencilla, pero cargada de esa belleza melancólica tan habanera.
El director teatral Yusnel Suárez fue más allá de lo físico y resumió un deseo colectivo: bajar la Rampa y sentir lo que sería vivir en un país libre y próspero. No habló solo de regresar, sino de cómo le gustaría que fuera esa Cuba del futuro.
Por su parte, Yerlín Pérez se fue directo a los recuerdos dulces —literalmente. Se imaginó caminando por 23 y entrando a Coppelia para comerse un helado suave, cremoso y, ojalá, con todos los sabores disponibles. Un detalle pequeño que para muchos representa tiempos mejores.
El video cierra con una frase esperanzadora de Susana Pérez que dejó a más de uno con la piel erizada: que ese regreso soñado podría ocurrir más pronto de lo que imaginamos. Una mezcla de fe, deseo y necesidad compartida.
Todos estos testimonios vienen del elenco y equipo creativo de la obra “Fresa y Chocolate”, que actualmente se presenta en el Teatro Trail de Miami. Una puesta que no solo arranca aplausos por sus actuaciones, sino también lágrimas… porque, al final, habla de lo mismo que sus protagonistas: identidad, memoria y esa Cuba que nunca se deja atrás.