Díaz-Canel admite que los apagones aumentan porque el régimen decidió sacrificar a la población para priorizar la economía

Redacción

Miguel Díaz-Canel terminó diciendo en voz alta lo que millones de cubanos ya sufrían en silencio. Durante su comparecencia especial, el gobernante reconoció que los apagones han aumentado porque el Gobierno decidió priorizar la economía, aun sabiendo que eso implicaba afectar directamente a la población.

Según explicó, Cuba lleva cuatro semanas completas sin generación distribuida por falta de combustible. Esa situación, admitió, ha impedido utilizar entre 1.300 y 1.400 megavatios de potencia instalada que normalmente ayudan a aliviar el déficit durante el horario pico. En otras palabras, las plantas están ahí, pero no hay con qué echarlas a andar.

Díaz-Canel presentó el dato como una explicación técnica, pero para los cubanos significa algo muy simple: apagones más largos, más frecuentes y sin horario fijo. Mientras tanto, el discurso oficial sigue pidiendo comprensión y resistencia.

El gobernante volvió a defender su apuesta por las energías renovables y aseguró que existe “un resultado notable” en ese frente, al afirmar que se han instalado más de 1.000 MW en parques fotovoltaicos. Sin embargo, él mismo reconoció que ese supuesto avance “no se percibe” en la vida diaria de la población, una confesión que desmonta la propaganda repetida durante meses.

Según Díaz-Canel, si durante el día los déficits no alcanzan los niveles críticos de la noche, es gracias a los parques solares. Incluso afirmó que, sin esa capacidad, el país estaría encadenando apagón total tras apagón total, en un ciclo permanente de colapsos y recuperaciones forzadas. Una afirmación que intenta vender el desastre como éxito contenido.

Cuando abordó el tema de La Habana, el gobernante aseguró que el aumento de apagones en la capital es “una percepción”, una frase que provocó incredulidad en redes sociales entre habaneros que pasan hasta 10 y 12 horas sin electricidad. La realidad, explicó después, es que hasta 2025 se priorizó a la población, mientras la economía estaba prácticamente paralizada.

Este año, admitió, se tomó la decisión de desviar energía hacia la economía durante el día, aun sabiendo que eso implicaría más apagones para los hogares. “Si la economía no produce nos complicamos más”, dijo, como si esa economía —controlada, ineficiente y militarizada— estuviera en condiciones de responder al sacrificio impuesto a la gente.

La frase clave llegó sin rodeos: “Hay más déficit en la población porque hemos priorizado la economía”. Y, como si se tratara de un ejercicio académico y no de la vida cotidiana de millones de personas, lanzó la pregunta: “¿Estamos equivocados en ese concepto?”

Para muchos cubanos, la respuesta es obvia. Se prioriza una economía que no despega, mientras la población carga con el costo en forma de calor, alimentos echados a perder, hospitales en tensión y familias viviendo a oscuras.

Como cierre, Díaz-Canel volvió a recurrir al discurso de la “oportunidad”. Según él, esta crisis debe servir para entender que Cuba tiene que sostenerse con sus propias fuentes de energía: el crudo nacional pesado, las renovables, el sol, el aire, el agua, la biomasa y el biogás. El problema es que esas promesas llevan años repitiéndose, mientras el país se apaga cada noche un poco más.

Lo que quedó claro en la comparecencia no fue una solución, sino una admisión política: los apagones no son solo consecuencia del colapso energético, sino de una decisión consciente donde la población vuelve a ser la variable sacrificable.

Habilitar notificaciones OK Más adelante